aqueline Rivera García/COBAEV
El Padre Jorge Loring, famoso por su claridad apologética, defendió durante décadas la tesis de que el ateo es imbécil.
Para el jesuita, negar la existencia de Dios ante la perfección del universo no era una postura científica, sino una falta de sentido común.
- Basándose en la Biblia y en la lógica, Loring explicaba que el orden jamás surge del caos.
Utilizaba ejemplos como la complejidad de un huevo de gallina o la ingeniería del ojo humano para demostrar que donde hay técnica, existe un técnico.
- Comparaba la creación con una obra de arte: así como La Piedad delata a Miguel Ángel, el universo delata a Dios.
Para Loring, el ateo es imbésil porque rechaza la evidencia del diseño inteligente, prefiriendo creer en el azar estadísticamente imposible antes que en una Inteligencia Superior.
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