Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Referirse al hombre no significa macho opresor, término machista, como definen algunas feministas a la especie humana.

  • Hombre es un término general que abarca al varón (término correcto para designar al sexo masculino y mujer al sexo femenino). Además, el diccionario se refiere al Hombre como humanidad. Hombre—Humanidad (varón y mujer son complementarios no antagónicos), sin esa complementariedad no puede haber reproducción.
  • Por otro lado, la Biblia dice que, cuando Dios creó al hombre —varón y mujer los creó, es decir cuando Dios creó al hombre se refiere a la creación de la humanidad. Jesucristo se definía asimismo como —el Hijo del hombre— y no era hijo del varón José sino de María la mujer, entonces Jesucristo quería decir —el Hijo del Hombre—Humanidad.

El ser humano (Hombre—humanidad), es cada individuo trátese del sexo masculino o femenino. El hombre es la síntesis de todas las creaturas y, en efecto, todas las creaturas se contienen en él. Entiende como el Ángel, siente como el animal irracional, vive como el germen de las plantas, consiste de alma y cuerpo y no carece de cosa alguna creada.

  • ¡Qué maravilloso y qué grande ha hecho Dios al hombre!

El hombre participa con los animales de un cuerpo material que tiene funciones vegetativas y sensitivas. Las funciones vegetativas son propias de las plantas, las sensitivas son de los animales. Participa con los Ángeles, que son seres espirituales, del Espíritu que es nuestra alma. Pero, no es ni animal ni es Ángel, ¡Simplemente seres humanos, es decir, animales racionales!

  • El cuerpo está hecho de sustancias químicas: calcio, litio, sodio, potasio, hidrógeno, oxigeno, etc. Esas sustancias son el polvo del que Dios hizo al hombre y al cual volverá al morir el cuerpo. Plantas y animales también contienen sustancias químicas; por lo que el hombre—humanidad participa con estos la vida material. Esas sustancias se combinan y sus reacciones afectan el funcionamiento del cuerpo humano o animal y sus conductas. El comportamiento del hombre depende, ante todo, de su espíritu, pero lo que pase a su cuerpo puede afectar ese comportamiento.

Los animales, aún los más industriosos actúan por un instinto, que los hace reaccionar ante los estímulos materiales. El animal es irracional, no piensa, no razona, solo hacen lo que sus instintos les piden. Los animales no han inventado un modelo nuevo de vivir ni una nueva técnica para construir sus nidos. Los seres humanos también tienen instintos que los mueven a buscar comida cuando tienen hambre, que despiertan su sentido de conservación frente a algún peligro, incluso despierta el instinto sexual por el sexo opuesto: el varón por la mujer y la mujer por el varón.

  • El cuerpo del ser humano tiene todas las necesidades de los seres vivos además de los instintos de los animales. 
  • Los espíritus son seres que carecen de cuerpo, no obstante, son libres e inteligentes: son los seres conocidos como Ángeles, dotados de una gran capacidad y del poder para conocer, decidir y amar.

El hombre—humanidad o ser humano, es, además espíritu, creado directamente por Dios, espíritu que, es inmortal. En ese espíritu hay una inteligencia y una voluntad que son facultades propias del espíritu. Por su inteligencia él, conoce las cosas y es consciente de que vive en el tiempo y en el espacio; por su voluntad decide amar en libertad. Nada de esto lo hará jamás un animal.

El ser espiritual del hombre lo hace capaz de tener relaciones profundas con los demás seres humanos y, de modo especial con Dios. Con esta capacidad, el hombre puede hacerse un ser con otras personas, como dice la Biblia del varón y la mujer: serán los dos una sola carne. Mientras los animales carentes del espíritu solo tienen relaciones con los sentidos, y con su cuerpo.

Lo que hay en el hombre—humanidad (varón—mujer) es materia y espíritu, y esto lo hace distinto de los animales y de los Ángeles. Todo lo que hay en el ser humano: instintos, sensaciones, pasiones, apetitos, incluido su espíritu, son los de un hombre.

La inteligencia y la voluntad del hombre son humanas; los motivos de su conducta son los de un hombre que se da de modo humano, no las de un animal ni la de un Ángel, sino propiamente humano: un ser muy especial.

  • Por lo anterior al hombre no se le debe tratar como si fuera animal, ya que no se le doméstica, ni se le obliga a realizar tareas a palos o con violencia como si fuera animal. Al hombre se le trata acudiendo a su inteligencia, a su voluntad; explicándole las cosas para convencerlo, motivarlo para que quiera lo que es debido. El respeto al hombre consiste, en tratarlo como hombre y no como animal. Tratarlo como hombre significa ¡cuidar su cuerpo, su salud y alimentación, su vestido, limpieza, su respetabilidad y dignidad! 

El hombre tiene necesidades corporales que debe satisfacer para vivir su vida humana. El espíritu humano está unido a un cuerpo, cuya inteligencia necesita de los sentidos corporales para conocer, mientras su voluntad necesita del cuerpo para decidir, amar y ponerse en acción.

No es equivoco afirmar la superioridad del hombre sobre el universo material. Por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero, a esta profunda interioridad que, cuando entra a su corazón, bajo la mirada del Creador decide su propio destino.

Las capacidades del hombre tienen un orden: —sus facultades espirituales son superiores mientras sus capacidades corporales son interiores—. Lo inferior tiene que estar sujeto a lo superior. El instinto humano se debe de subordinar a la inteligencia y a la voluntad que son facultades espirituales. Cuando el hombre mantiene ese orden en su vida, procede con verdadera sabiduría; pero si rompe el orden en su interior, sus instintos pueden dominar su espíritu, embotar su inteligencia y debilitar su voluntad. El hombre es un espíritu encarnado capaz de entrar en relación con su Creador y vivir en amistad con Él.

En Génesis capitulo 1, versículo 26, vemos la profunda verdad de lo que Dios ha hecho del hombre: somos imagen de Dios, nos parecemos a Él. Los demás seres son creados cada uno según su especie se refiere a los animales irracionales; mientras el hombre es creado a imagen de Dios. (Tomado del libro II ‘El Hombre’, Crecer en las manos del Padre, hasta la total plenitud de Dios).

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