Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
El Bautismo del Señor es la festividad litúrgica que conmemora cuando Jesús es bautizado en el río Jordán por Juan el Bautista, lo que marca el inicio de su vida pública y la revelación de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo).
Se celebra el domingo después de la Epifanía (6 de enero), fiesta con la que finaliza el tiempo de Navidad; es un día para renovar el propio bautismo cristiano.
- Así lo relata el Evangelio de San Mateo, capítulo 3, versículos 13—17
Jesús de Galilea va al Jordán para ser bautizado por Juan que se resiste, argumentando —que es él, quien necesita ser bautizado por Jesús—.
- La respuesta de Jesús insiste, que es necesario «cumplir toda justicia». La manifestación divina al salir del agua, se abren los cielos, desciende el Espíritu Santo, como paloma y se oye una voz del cielo: «Este es mi Hijo amado, en quien tengo mis complacencias».
El inicio del ministerio marca el comienzo de la misión salvadora de Jesús.
- En la manifestación de la Trinidad, se revela la naturaleza divina de Jesús y la presencia de Dios Padre y Espíritu Santo.
Jesús se identifica con la humanidad y enseña la importancia de la obediencia a la voluntad de Dios.
- Con la Liturgia del Bautismo del Señor se da por concluido el ciclo litúrgico de la Navidad, por lo que la Iglesia invita a los fieles a recordar y renovar su propio bautismo y a reafirmar su identidad como hijos de Dios.
