Por Sixto Carvajal, cronista

Fue Luis Mier y Terán, ex gobernador de Veracruz, quien decretara e instituyera las ferias titulares o patronales de los tres pueblos tuxtlecos: Santiago, San Andrés y Catemaco. La veneración de la imagen de San Andrés Apóstol patrono de la ciudad, data de 1580.

Es Juan de Medina Alcalde Mayor de Tlacotalpan, quien comunica al Virrey de la Nueva España, Martín Enríquez de Almanza, que por su conversión al catolicismo, la Estancia de Tzacoalco recibiría el nombre de San Andrés Tzacoalco, en honor al Apóstol San Andrés.

Fue hasta el 11 de abril de 1847 cuando al consagrarse el Templo de Santa Rosa de Lima, se lleva a cabo una gran celebración que coincide con la Semana Mayor y, por primera vez se realiza una festividad religiosa popular, en donde una gran romería compuesta por personas provenientes de todos los barrios, rancherías, haciendas y poblados circunvecinos, participaron con enorme entusiasmo, dando con ello, un gran impulso al comercio y la industria de la época.

Por muchos años la Fiesta Titular del pueblo fue la Semana Santa, y es hasta a fines del siglo XIX y principios del siglo XX, cuando toman forma las festividades del Santo Patrono, los días 29 y 30 de noviembre.

Pero, la gran devoción Mariana de la feligresía católica a la advocación de la Purísima Concepción y, la Virgen de Guadalupe, eclipsó el colorido de las fiestas de San Andrés Apóstol, las cuales nunca tuvieron el esplendor de las antes mencionadas.

Además de que el Santo Patrono, nunca tuvo mayordomo, en cambio las dos festividades dedicadas a la Santísima Virgen, tenían hasta dos mayordomas, la llamada rica y la pobre.La rica se encargaba de ver el arreglo del carro alegórico y el templo; la pobre de organizar el velorio, el fandango, los tamales, el café o lo que se repartiría a las personas asistentes.

En la fiesta patronal del pueblo, los vecinos del barrio de San Andrés siempre se han organizado para realizar dicha celebración. La Liturgia Religiosa como hasta ahora, era en el templo el día 30 de noviembre. Ahí se llevaba a cabo la Misa Pontifical, celebrada por el Señor Obispo, al término de la Eucaristía, se realizaba la procesión con la imagen de San Andrés, la cual era una estampa con su marco de madera.

El recorrido era en las naves laterales de Catedral, bajo los acordes de la marcha Columbus que interpretaban la Orquesta Ideal de Don Nato Moreno o la Marimba Orquesta “Arpa de Oro” de Don Andrés Rodríguez. Al llegar la Imagen a la puerta central del Templo, se quemaba una descarga de cohetes y la Cascada de luces de pirotecnia que se colocaba en la parte alta de la pared del frente del templo; culminaba el ritual con la quema del toro petaco en el atrio.

Cabe aclarar que la imagen en bulto de San Andrés, que se encuentra en el altar mayor, nunca se bajaba, para que presidiera las festividades en su honor. En 1952 se formó un nuevo Comité el cual se encargó de realizar dicha festividad, logrando un éxito inusitado, dado el entusiasmo que le imprimieron a la organización y a las relaciones con que siempre contaron tan apreciadas familias.

Al decaer nuevamente esta tradición, “El Círculo Tradicionalista” se hizo cargo por varios años de esta festividad y, la de la Virgen de Guadalupe. En 1989 correspondió a Rodolfo Soler Valencia, con un grupo de experimentados vecinos del barrio de San Andrés, organizar las Fiestas Titulares. Logrando una proyección de las festividades muy importante, más allá de las fronteras, ya que dicho personaje del pueblo, es periodista de profesión quien invitara a un grupo de colegas suyos de diversos medios informativos estatales y nacionales, para que presenciaran y disfrutaran de las fiestas.

Una tradición que rememora la costumbre que tenían las personas nativas de las rancherías del municipio, de obsequiar a la gente de razón, como ellos les decían a las personas de la ciudad, con los cuales les unían nexos de amistad, compadrazgos o trabajo. Un presente, consistente en carnes de animales de monte, frutas o verduras que ellos cultivaban y que, aprovechaban ofrecerles cuando bajaban a las fiestas del pueblo para que les permitieran dormir en los corredores de sus casas.

Los muñecos de la Mojiganga se elaboraban en 1897 el Barrio Belén Grande, por Don Julio Chigo. El fue el primero que los trajo a San Andrés. Al morir, continuó con la tradición Don Zenón Catemaxca, ayudado por Pedrito Ambros e Hilario Morando, en la calle Adalberto Tejeda s/n, del Barrio San Francisco, a donde asistían jóvenes de todos los barrios para participar en el ritual de confección de los muñecos. https://www.diarioeyipantla.com/as-fiestas-titulares-o-patronales-de-san-andres-tuxtla-datan-de-1860/

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