Konaté Hernández/PERIODICO SAGRADA FAMILIA
Cancún, Quintana Roo.— El período del novenario de Nuestra Señora del Rosario es del 28 de septiembre al 7 de octubre, advocación que recuerda la importancia de dirigir con afecto la oración a través del rezo del Santo Rosario para obtener gracias abundantes.
En 1208 la Virgen María se apareció a Santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, entregándole un Rosario, enseñándole la manera cómo habría que rezarlo.
El Rosario era la “respuesta” de la Virgen a los ruegos de Santo Domingo, quien le pedía ayuda para que la herejía albigense (otra versión del catarismo o religión de los puros) fuese derrotada.
San Pío V definió el Rosario como una corona de rosas, —un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en repetir el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un padrenuestro entre cada diez avemaría y meditar la vida de Nuestro Señor—.
En los albores del siglo XXI, San Juan Pablo II (p. 1978-2005) —añadió los “misterios luminosos” al rezo del Santo Rosario—, señalando en la carta apostólica “Rosarium Virginis Mariae” que esta oración mariana “en su sencillez y profundidad es, en este tercer milenio una oración destinada a producir frutos de santidad”. En Quintana Roo hay una sola parroquia registrada con la advocación de Nuestra Señora del Rosario.
- Parroquia de Nuestra Señora del Rosario Cancún:

- Supermanzana 234
- Convocatoria (flyers) para invitar a la comunidad a participar del período del novenario 28 de septiembre—7 de octubre:

- Oración a Nuestra Señora del Rosario:
- Oh Rosario bendito de María, dulce cadena que nos une con Dios, vínculo de amor que nos une a los Ángeles, torre de salvación contra los asaltos del infierno, puerto seguro en el común naufragio, no te dejaremos jamás.
- Tú serás nuestro consuelo en la hora de la agonía.
- Para ti el último beso de la vida que se apaga.
- Y el último susurro de nuestros labios será tu suave nombre, oh Reina del Rosario de Pompeya, oh Madre nuestra querida, oh Refugio de los pecadores, oh Soberana consoladora de los tristes.
- Que seas bendita por doquier, hoy y siempre, en la tierra y en el cielo. Amén.
Fuentes:
