Konaté Hernández/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Ciudad Mujeres, Quintana Roo.—En Quintana Roo hay una iglesia principal dedicada a San Pio de Pieltrecina y se encuentra en Ciudad Mujeres.

  • Una cuasiparroquia con función de santuario en la Zona Continental de Isla Mujeres, avenida Rancho Viejo, en la Supermanzana 52.

La iglesia es sede de la Cuasiparroquia san Pío de Pietrelcina y cuenta con diferentes apostolados propios de una comunidad, donde se responde a las necesidades pastorales de la zona.

Actualmente el proyecto del santuario camina con la presencia de tres frailes que trabajan para consolidarlo desde tres líneas fundamentales que se trazaron desde el inicio: área social, área pastoral y área espiritual.

Es un amplio complejo ecológico y de oración atendido por la orden franciscana menor capuchina (OFM Cap), su historia es el fruto de una donación de un terreno muy grande que una mujer llamada Vicky muy devota del padre Pío soñó para ese lugar.

Ella quería hacer de ese espacio como un san Giovanni Rotondo en donde pudiera haber todo lo que ese lugar ofrecía a los fieles devotos. Un hospital, una casa de acogida, un centro de espiritualidad y por supuesto un convento donde estuvieran los frailes.

La mujer de gran corazón contacto al entonces superior de México el padre Juan María Castro de la hoy Provincia de España un 28 de diciembre del 2006 y él, luego de hablar con ella comentó: “vaya broma del día de los inocentes, me han llamado para ofrecernos un terreno en Cancún para que podamos construir un santuario para el padre Pío”.

Fue un 28 de diciembre de 2007, cuando los capuchinos en su asamblea anual trataron el tema de fundar una nueva presencia en Quintana Roo. En la asamblea vislumbraron la propuesta como una oportunidad para tener una misión ya que el terreno se encontraba en una zona marginada, con muchas necesidades espirituales y materiales. Así, prácticamente por aprobación unánime optaron por iniciar esta aventura.

El 12 de marzo del 2008, llegó a Cancún el primer fraile capuchino, Pablo Jaramillo Escobar a iniciar esta presencia. Poco después llegó el hermano Francisco Sádaba y juntos comenzaron su labor misionera en Semana Santa. Al principio vivían en una casa sencilla que servía de sacristía en el terreno que contaba con una capilla de lámina donde se comenzó a celebrar la misa.

A través de todos estos años, varios hermanos han pasado por esta presencia queriendo dar forma a este sueño compartido logrando terminar de construir una iglesia con capacidad para 300 personas en 2017.

  • Convocatoria para las fiestas patronales en honor a San Pio de Pieltrecina
  • El período del novenario es del 30 de agosto al 23 de septiembre. Ver invitación anexa.

San Pío de Pieltrecina, nació en Pietrelcina, un pueblo del sur de Italia y desde niño su salud era débil, sin embargo, eso no le impidió alcanzar sus sueños de consagrarse a Dios quien le reveló que tenía una “Grandísima Misión”. Como fraile su salud empeoró e incluso adelantaron su ordenación sacerdotal por estos motivos, sin embargo, poco tiempo después de ser ordenado, fue destinado al convento de Santa María de las Gracias en San Giovanni Rotondo cerca de la ciudad de Foggia en Italia. Ahí, su salud se estabilizó y permaneció ahí el resto de su vida. Desde ese lugar fue donde Dios obro prodigios admirables a través de numerosos carismas que le fueron concedidos y desde donde San Pío hizo tanto bien a miles de personas.

San de nombre Francisco Forgione, de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos fundada por san Francisco de Asís y ya desde pequeño tuvo una sensibilidad muy grande junto con manifestaciones místicas en donde veía a Jesús, a la Virgen y a su ángel de la guarda. Siendo muy niño vivió su primer milagro fruto de su intercesión cuando vio a una madre angustiada rezar por la salud de su hijo parapléjico que llevaba en brazos a una iglesia suplicando su curación. El niño Francisco en ese momento se dirigió a Jesús pidiéndole que no desatendiera esta oración y repentinamente el niño quedo curado.

La historia de San Pío está tejida en una serie de acontecimientos asombrosos, maravillosos, inexplicables en donde como hemos dicho Dios actuó fuertemente para conceder grandes gracias a miles de personas.

Entre muchos de sus dones y carismas, tenía el don de la bilocación, es decir de poder estar en otro lado sin salir del convento para ayudar y asistir a quien necesitaba de su ayuda. Algunas veces era visto, otras no, pero al padre Pío le gustaba gastar bromas incluso en estas intervenciones maravillosas. Cientos de casos en el mundo durante en vida como después de ella, atestiguan esta manera de manifestarse y una serie de anécdotas maravillosas han hecho del padre Pío un santo muy amado y popular y que son prueba que su misión de acercar a las almas a Dios continúa quizás con mayor fuerza que nunca.

En su deseo de ayudar a las personas en cualquier necesidad, el padre Pío participó y fundó muchas obras sociales y de caridad en torno al convento, siendo la más importante el hospital monumental conocido como “Casa Alivio del Sufrimiento”. Esta fue la obra más bella que la Providencia le concedió y que aún hoy continúa creciendo, una obra apoyada y sostenida por los “grupos de oración” fundados también por el padre Pío alrededor de todo el mundo. Haber llamado al hospital una “casa de alivio”, habla muy bien de lo que el padre Pío era y sigue siendo en su deseo de dar a la gente un amor cercano, tierno, como lo hace una madre a su hijo. Croquis para facilitar su ubicación:

https://maps.app.goo.gl/1aozqXMSx2zMLBAu8

https://www.santuariopadrepiocancun.org/historia

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