Hola, buenos días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
LOS PAJARILLOS DE LA HUERTA
Cada mañana es una gozada, cuando te levantas, escuchar a los pajarillos y sus cantos. Abres la ventana de par en par y te quedarías un buen rato escuchándolos. A todas nos encanta escucharlos.
Estando paseando por la huerta, me encuentro con la procuradora y me dice: “Fíjate la que me han liado los pájaros. Llevo un montón de tiempo cuidando esta parra y habían salido unas uvas buenísimas. Las había probado y estaban genial, solo les faltaba un poco. Acabo de venir a cortarlas y los pájaros no me han dejado ni una; solo han dejado el raspón limpio”.
Le dije: “Este año, en vez de cuidar las parras, has alimentado a los pájaros”.
Cuando llegué a la oración, busqué en la Biblia el texto donde dice: “Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan ni almacenan en graneros y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos?” (Mateo 6,26).
Y esta vez lo vi tan claro: cómo ellos viven de la providencia de Dios. Él los cuida y no les falta nada.
Le decía al Señor cómo a nosotros nos cuesta confiar en su providencia. Siempre andamos guardando por si acaso o haciendo cálculos. Y la providencia es ese saco vacío que, si lo miras, lo ves vacío, pero, si metes la mano, siempre sale algo.
Solo que, para experimentar la providencia, primero tienes que no tener nada. Porque solo provee el Señor al que lo necesita. La providencia la ves actuar cuando no lo tienes y Él te lo hace llegar. Si no, creerás que es resultado de tu esfuerzo.
El Señor quiere proveerte de todo para que seas feliz; por eso se ha encarnado su Hijo.
Hoy el reto del amor es confiar en la providencia del Señor. Y deja que el Señor sea providencia en ti para algún necesitado. Comparte tus bienes con alguien.
VIVE DE CRISTO
