Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
UNA LUZ EN LA NOCHE
No me lo podía creer: Jubi ladrando, y lo peor es que eran las dos de la mañana. No sé si habría algún otro animal o si simplemente se desveló muy activa en medio de la noche. Pero lo hizo por las monjas y para no despertar a los vecinos que hay cerca del Monasterio.
No sabía cómo solucionarlo hasta que recordé que tenía una linterna en la celda. Abrí la ventana, la localicé, le llamé; me vio, apagué la linterna y al momento se calmó. Pienso que se fue a su caseta.
En la oración le daba gracias a Jesús por ser esa linterna ante aquello que nos despierta, lo que nos pone en alerta o en nuestros miedos. Pretender afrontar las cosas solo supone que no ves realmente lo que enfrentas: quizá te parezca algo enorme y, a la luz, se convierta en algo inofensivo; o tal vez te sientas inseguro y necesites saber por dónde caminas; o tal vez solo necesites descubrir que hay Alguien ahí contigo.
Jesús es ese foco que está ahí para ti. Es el foco que te hace fuerte y te da la seguridad que necesitas para seguir caminando, para dar el siguiente paso. Jesús te dice: no tengas miedo, porque está contigo y porque ilumina todo lo que vives. Lo que estás viviendo.
Por eso, no tengas miedo: pon tu mirada y tu confianza en Jesús y deja que te calme en medio de la noche; descubrirás que el miedo pierde su fuerza.
En el Evangelio, Jesús crece, camina, vive con los que le rodean, y es Luz para ellos en esos momentos de enfermedad, incertidumbre, vacío… que están viviendo. Les muestra que en Él siempre hay Luz para seguir caminando.
“Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá luz y vida.” (Jn 8,12).
Hoy el reto del amor es que si estás fuera de la ciudad, vayas a dar un paseo con una linterna y experimentes cómo Jesús ilumina y te guía en lo que vives.
VIVE DE CRISTO
