Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Imagina esto suceda en México:

Cada domingo, antes de la misa, llega la policía a tu parroquia.

Que fotografía al sacerdote.

Que le exige entregar por escrito lo que va a decir en la homilía.

Y que, si menciona un solo problema social, la consecuencia es brutal:

  • CÁRCEL o DESTIERRO

1,030 ataques a la Iglesia.

309 religiosos expulsados.

Y el mundo mira a otro lado.

  • No podemos quedarnos callados

Por eso, Abogados Cristianos Hispanoamérica lanzó una campaña de firmas para exigir a la Organización de los Estados Americanos (OEA) y a la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) que actúen sin más excusas.

  • Imagina que cada domingo, antes de la misa, llega la policía a tu parroquia. Que fotografía al sacerdote. Que le exige entregar por escrito lo que va a decir en la homilía. Y que, si menciona un solo problema social, la elección es brutal: cárcel o destierro.

No es ficción. No ocurre lejos. Ocurre aquí, en nuestra América. En Nicaragua. En 2026.

Un sacerdote en activo lo ha contado, desde el anonimato, a ACI Prensa sucedió en abril. Y la abogada nicaragüense Martha Patricia Molina, autora del informe «Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?» —entregó en persona al Papa León XIV durante el Jubileo de los Migrantes—, lo confirma con datos demoledores:

​a).— 1.030 ataques documentados contra la Iglesia desde 2018.

​b).— 309 religiosos —obispos, sacerdotes, religiosas, seminaristas— expulsados o forzados al exilio.

​c).— Más de 28,900 procesiones prohibidas (6,135 solo en Semana Santa 2026).

​d).— 4 diócesis sin obispo —Jinotega, Siuna, Matagalpa y Estelí— y ordenaciones bloqueadas.

​e).— Drones siguiendo a obispos.

f).— Agentes fotografiando cada misa.

g).— Rosarios decomisados en las fronteras.

​h).— 5,609 ONG cerradas y 54 medios de comunicación clausurados.

El Grupo de Expertos de Naciones Unidas ya lo ha calificado de crimen de lesa humanidad.

Y, aun así, América entera mira hacia otro lado.

Es nuestro continente. Es nuestra Iglesia. Es nuestro problema.

Por eso, desde Abogados Cristianos Hispanoamérica lanzamos una campaña de firmas para exigir a la OEA y a la CIDH que actúen sin más excusas.

No podemos quedarnos callados mientras censuran la celebración de la Santa Misa y el rezo del Santo Rosario.

¡Por la libertad religiosa en toda América!

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