Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
¿Sabías que esta iglesia fue construida por los jesuitas y que durante siglos fue uno de los centros de poder religioso, educativo e intelectual más importantes de Puebla?
Muchos la conocen como el Templo de la Compañía, pero su nombre oficial es Templo Expiatorio del Espíritu Santo. Y aunque está rodeada de edificios históricos en pleno Centro de Puebla, su impresionante fachada sigue logrando algo difícil: hacer que la gente se detenga a mirarla.
Basta observar sus torres para entender por qué. Cada rincón está cubierto de detalles tallados, relieves, columnas y adornos que convierten la fachada en una auténtica exhibición del barroco poblano. No es casualidad que sea considerada una de las iglesias más espectaculares de la ciudad.
Su historia también es fascinante. Los jesuitas llegaron a Puebla en el siglo XVI y levantaron aquí uno de sus templos más importantes. Desde este lugar impulsaron la educación, la formación religiosa y una enorme influencia cultural que marcó a generaciones enteras. Sin embargo, cuando la orden fue expulsada de los territorios españoles en 1767, el templo pasó por distintos períodos de cambio antes de convertirse en el recinto que vemos hoy.
Hay otro dato que suele sorprender a quienes lo visitan: en su interior descansan los restos de Catarina de San Juan, mejor conocida como “La China Poblana”, una de las figuras más famosas de la historia de Puebla y personaje que inspiró uno de los símbolos más reconocibles de la identidad mexicana.
Entre cúpulas, campanarios y siglos de historia, este templo es uno de esos lugares donde cada detalle cuenta una parte distinta de la historia de Puebla, y donde basta levantar la vista unos segundos para descubrir algo que la mayoría de las personas pasa por alto. Puebla, México.
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