Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA 

¿Sabías que esta iglesia guarda capas de historia como si fuera un rompecabezas de piedra? 

La Parroquia de San Andrés Apóstol, en el corazón de Ajijic, en la Ribera norte del lago de Chapala en Jalisco, no es solo bonita a simple vista. Su estructura es una mezcla viva de épocas: muros de piedra que recuerdan construcciones coloniales tempranas y una torre campanario que parece sacada de otra historia, más reciente y estilizada.

Aquí va lo interesante: el templo original data del siglo XVI, pero con el paso del tiempo ha sido modificado varias veces. Eso explica por qué no tiene un solo estilo definido. Es como si cada generación hubiera dejado su firma arquitectónica sin borrar la anterior.

La fachada tiene detalles que muchos pasan por alto. Las volutas blancas que rodean la entrada parecen suaves, casi como si estuvieran hechas de azúcar, pero contrastan con la rudeza de las piedras antiguas. Y arriba, el reloj no solo marca la hora, también marca el ritmo tranquilo del pueblo.

Ajijic no es cualquier lugar. A orillas del lago más grande de México, lo que le da un clima templado casi todo el año. Por eso, además de turistas, también atrae a muchos extranjeros que deciden quedarse a vivir aquí. Es un pueblo donde el arte, la naturaleza y la calma conviven diario.

Un dato curioso: aunque el pueblo es pequeño, esta parroquia es el centro de muchas celebraciones importantes. Durante fiestas patronales, el lugar cambia por completo con música, danzas y fuegos artificiales que iluminan la torre.

No es solo una iglesia. Y Ajijic tiene ese efecto raro: llegas por curiosidad y terminas queriendo quedarte un poco más.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido Protegido