Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
¿Sabías que en Puebla existe un santuario construido en la zona del Parque Nacional Izta-Pipo?
La Ermita del Silencio parece sacada de otro país, pero está escondida en el municipio de Tlahuapan, en medio de un paisaje donde el bosque, la roca y el agua se mezclan sin pedir permiso.
Este lugar no es antiguo como otros templos de México. Fue construido en el siglo XX por el sacerdote francés José María Fusté, quien buscaba crear un espacio de retiro espiritual donde el silencio fuera protagonista. Y lo logró. Aquí no hay ruido de ciudad, solo el eco del viento, el agua cayendo y tus propios pensamientos.
Arquitectónicamente es un conjunto poco común. No es una sola iglesia, sino varias estructuras conectadas por escalinatas, terrazas y pasillos que se adaptan a la montaña. Domos, arcos, piedra volcánica y detalles rústicos hacen que todo se sienta integrado al entorno, como si el lugar hubiera crecido junto al bosque.
Uno de sus rincones más impactantes es la cascada que cae justo al costado del complejo. No es decoración, es naturaleza en estado puro formando parte del lugar. Esa mezcla de templo y paisaje crea una atmósfera difícil de explicar hasta que estás ahí.
También hay senderos, miradores y pequeñas capillas distribuidas en distintos niveles. Cada espacio invita a detenerte un momento, observar y desconectarte del ritmo de todos los días.
No es un sitio masivo ni comercial. Eso lo hace todavía más especial. Llegar aquí requiere intención, y quizá por eso se siente diferente.
Es de esos lugares que te hacen bajar el volumen del mundo, aunque sea por un rato. IG: aleajaf
