Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

¿Te imaginas una iglesia rosa que parece salida de un cuento, pero está en pleno corazón de Querétaro? 

Así es la Parroquia Santa María de la Asunción, el ícono más fotografiado de Tequisquiapan y una de esas joyas que mezclan historia, color y calma en un solo lugar.

Esta parroquia comenzó a construirse a finales del siglo XIX y fue terminada alrededor de 1910. Lo interesante es que no sigue el típico estilo colonial que uno espera en México. Su diseño es neoclásico con toques porfirianos, lo que le da esa elegancia sobria pero muy distinta a otras iglesias del país.

Su fachada en tonos rosados no es casualidad. Está hecha con cantera de la región, un material que cambia ligeramente de color con la luz del día. Por la mañana luce suave y cálida, y al atardecer parece casi dorada, como si la iglesia respirara junto con el pueblo.

Uno de los detalles que más llama la atención es su reloj al frente, que no solo marca la hora, también se ha vuelto punto de encuentro. Literal, aquí empiezan historias, citas y recorridos por el centro.

Alrededor, Tequisquiapan ofrece un ritmo completamente distinto. Calles empedradas, mercados de artesanías, vino queretano y aguas termales muy cerca. Además, la región forma parte de la ruta del vino y el queso, así que la experiencia no termina en la parroquia, apenas empieza.

Y hay un dato curioso que pocos notan: desde ciertos ángulos, la cúpula parece más grande de lo que realmente es. Es un efecto visual logrado por la proporción entre la torre y el cuerpo principal, un pequeño truco arquitectónico que le da aún más presencia.

No es solo una iglesia. Es el corazón de un pueblo mágico que se siente tranquilo, pero está lleno de detalles que sorprenden cuando te detienes a observarlos.

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