Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Yo no te cree para que vivas para ti mismo. No te llamé a la autoglorificación, ni a la comodidad, ni a la tibieza. Te di dirección. Te di un diseño. Te di un estándar más alto que tus impulsos y más fuerte que tu ego.
No te llamé a lo fácil. Te llamé a lo alto.
Si no abrazas un ideal verdadero, si no peleas por una causa superior, tu fuerza se corrompe.
La masculinidad que no se rinde a mí se degrada.
•Sin propósito eterno, tu carácter se vuelve instinto.
•Sin verdad, tu liderazgo se vuelve abuso.
•Sin dominio propio, tu fuerza se convierte en animalidad.
No te di poder para alimentar la bestia, sino para dominarla. No te hice para ser esclavo de tus pasiones, sino para gobernarlas. El mundo te ofrece modelos que exaltan la violencia, el orgullo y el placer sin freno, pero eso no es hombría delante de mí. Eso es desorden.
No alimentes la bestia. Domínala
Yo te llamé a algo más alto. A responsabilidad. A sacrificio. A pureza. A proteger, a proveer, a guiar. A rendir cuentas delante de mi presencia.
Levántate. Somete tu carácter a Mi verdad
•No conviertas tu fuerza en ídolo. No te excuses en tu debilidad.
•Levántate.
•Somete tu carácter a mi verdad.
•Encadena tu naturaleza a mi voluntad.
Porque cuando me obedeces, tu masculinidad no se degenera: se redime, se fortalece y cumple el propósito para el cual te formé.
