EL CRISTIANISMO NO ES MERCANCÍA BARATA
Ayer la fila para la ceniza estaba llena. Hoy, la fila para cargar la Cruz está vacía.
Muchos se acercaron ayer buscando un rito que los hiciera sentir «limpios» por un momento, pero hoy el Evangelio de San Lucas (9, 22-25) nos lanza el balde de agua fría de la realidad: «El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y que me siga».
¿Quieres a Cristo? Te cuesta la vida. No busques una fe «light» que no te pida renuncias. No busques un Jesús que solo te dé bendiciones mientras tú sigues hundido en tu pereza, en tu lujuria o en tu soberbia. Ese Jesús no existe; es un invento de los religiosos de ocasión para no tener que cambiar.
Jesús te hace la pregunta de negocios más dura de la historia: «¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si se pierde a sí mismo?».
¿De qué te sirven los aplausos, el dinero o el éxito, si por dentro tu alma está seca y vacía? Si hoy no estás dispuesto a negarte a ti mismo, mañana no estarás listo para resucitar.
El Reto de Hoy:
Hoy vamos a pasar de la teoría al fango.
Identifica tu «No»: Elige algo que te gusta mucho pero que alimenta tu ego o tu comodidad (un postre, el tiempo perdido en el celular, esa respuesta sarcástica que siempre das).
Mátalo hoy: Dile «NO» a ese deseo. Siente el peso de la renuncia.
Abraza el madero: Cuando sientas la tentación de quejarte por el sacrificio, muerde tu lengua y di: «Señor, esto es por Ti».
La Cruz no es un adorno de joyería; es un instrumento de muerte para que pueda nacer en ti el hombre nuevo.
¡A caminar, que el desierto no se cruza sentado!
Jesús no busca admiradores que aplaudan desde la orilla, busca seguidores que carguen el madero en el fango.
¿Qué es lo que más te está costando «matar» de tu ego hoy?
PADRE LORENZAO CHAN DZUL
