Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
DONES RECIBIDOS
Estoy haciendo un portal de Belén para esta Navidad. Israel vino a ver cómo iba y me preguntó: “¿Lo has hecho a escala?”
Mi forma de trabajar es sencilla: veo algo, me viene la idea, cojo la sierra, corto como me parece, pego y me sumerjo. Por el camino van apareciendo problemas estructurales, pero cada día disfruto con un desafío nuevo que resolver.
No sabía qué contestar a Israel. Lo ideal sería hacerlo con planos y escala, pero mi realidad es distinta. Así que le dije: “Es que yo trabajo a ojo”. Nos reímos porque Israel es “a escala” y yo “a ojo”.
Desde entonces, cuando surge algo que hacer o una situación sobre la que opinamos, enseguida aparece la diferencia: la mente de Israel, más ordenada y reflexiva, y la mía, impulsiva e improvisada. Y volvemos a reírnos.
Pero llegar a esto no es sencillo. Es un camino de aprender a reconocer las capacidades propias y valorar las de los demás.
Todos recibimos talentos distintos; creemos que unos son mejores, pero siguen siendo regalos. Aquello que se te da con naturalidad, tu forma de pensar, incluso tu ritmo, son dones recibidos. El Señor te los confía para que los administres, para amarle y dejarte amar.
Las dificultades llegan cuando pensamos que esos talentos definen quiénes somos, y empezamos a compararnos o a rechazar lo que tenemos.
Cada uno lleva fortalezas y límites. Cuando los aceptamos, podemos complementarnos con los hermanos. El Señor no nos ha creado “completos”: así podemos dejarnos completar y experimentar la alegría de caminar juntos.
Desde el momento que Dios nos pensó y nos creó, imprimió en nosotros un valor inalterable. Tu identidad está cimentada en el amor de Dios por ti; y conocerás tu valor en la medida que descubras a Cristo.
El reto del amor para hoy es que aceptes tanto tus capacidades como tus límites, y que te dejes ayudar por quien te lo ofrezca.
VIVE DE CRISTO
