Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Entrega 7. A principios del siglo XX las cosas realmente comenzaron a avanzar. Apareció en escena una mujer llamada Margaret Sanger. Ella fue la que comenzó Planned Parenthood, la organización que realiza más abortos en Estados Unidos. Antecedentes sobre ella: niña católica, criada en una familia católica, su padre hacía estatuas de ángeles y santos. Sin embargo, su madre tuvo 18 embarazos y 11 hijos y murió aproximadamente a los 50 años de tuberculosis. 

Según cuenta la historia, la joven Margaret Sanger, sobre el cadáver de su madre le dijo a su padre: «Esto es culpa tuya, tuvo demasiados hijos”. Y emprendió una búsqueda para brindar a las mujeres alguna forma de evitar que sus familias fueran demasiado grandes. Creo que todo comenzó con una buena intención, la de hacer lo mejor para las mujeres, pero no pasó mucho tiempo antes de que las cosas se fueran en la dirección equivocada. 

Margaret Sanger comenzó a respaldar todas las formas de perversión sexual, desde el adulterio hasta todo lo que hay bajo el sol. Se involucró en la eugenesia, no le gustaban mucho las minorías. Se reunió con el Ku Klux Klan y quedó encantada con sus ideas sobre cómo reducir la cantidad de personas negras en Estados Unidos. Y aunque hoy en día la mayoría de las personas en Planned Parenthood no son racistas, me imagino que casi ninguno lo es, las intenciones racistas de sus fundadores aún funcionan a través de ellos debido a la cantidad de centros de Planned Parenthood que hay hoy en comunidades minoritarias. Ella quería inventar una píldora mágica que fuera capaz de que las mujeres tuvieran el control de su sexualidad y presionó la legalización del control de la natalidad porque no era legal ni siquiera a principios del siglo XX.

Mientras esto sucedía, en las décadas de 1920 y 1930, las iglesias protestantes estaban experimentando un pequeño cambio. La iglesia anglicana dijo en 1920: «Pronunciamos una advertencia enfática contra el uso de medios no naturales para evitar la concepción». Pero 10 años después cambiaron de opinión, en una conferencia en Inglaterra decidieron que la anticoncepción estaba bien para algunas parejas casadas. Y cuando las iglesias protestantes no cedieron, los protestantes protestaron.

Escuchemos a los luteranos: “El control de la natalidad es una de las aberraciones modernas más repugnantes, es la bancarrota de la renovación pagana del siglo XX”. Los episcopales llamaron al movimiento de control de la natalidad “un movimiento repugnante que se basa en la suposición de que somos iguales a los animales”. Los bautistas dijeron: “Esto va a ser seriamente perjudicial para la moral de nuestra nación”; pero con el tiempo, todas estas denominaciones religiosas cedieron y acordaron, al igual que los anglicanos, que tal vez podían comenzar a usar esto. Y así, los protestantes comenzaron a ceder, pero otras personas no lo harían.

Mohammed Gandhi, el hindú, dijo: “El hombre ha degradado suficientemente a la mujer por la lujuria, y la anticoncepción la degradará aún más”, se opuso. Sigmund Freud dijo que la anticoncepción era perversa, el burro hablando de orejas. Vio algo malo en ello, sin embargo, él mismo terminó haciéndose la vasectomía, cuando tenía 67 años; no por planificación familiar sino porque pensó que eso lo iba a rejuvenecer. Bueno, no funcionó, pero incluso él pudo ver que algo andaba mal ahí.

Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de la charla: “Green sex”, con autorización de Jason Evert. Parte 7 de 21.

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