Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

En México se ha presentado una iniciativa que busca PROHIBIR QUE SACERDOTES, PASTORES Y LÍDERES RELIGIOSOS expresen públicamente sus ideas en redes sociales o medios digitales.

Bajo el argumento de “garantizar la neutralidad” y evitar “discursos de odio”, esta propuesta pretende silenciar toda opinión que tenga raíz en la fe, los valores o la moral.

El problema no es solo para las iglesias o los ministros: nos afecta a todos. Si el Estado puede decidir qué temas pueden o no tratarse desde una perspectiva religiosa, estamos renunciando a uno de los derechos más fundamentales en una democracia: la libertad de expresión.

Durante siglos, los líderes religiosos han sido una voz moral que orienta, acompaña y ofrece esperanza a millones de personas. Quitarles el derecho de hablar libremente no fortalece la tolerancia, la debilita. 

Una sociedad verdaderamente libre escucha todas las voces, incluso las que piensan distinto.

Esta iniciativa no protege la convivencia, la amenaza. Abre la puerta a que cualquier expresión contraria a las ideas oficiales sea censurada. Hoy son los sacerdotes y pastores; mañana puede ser cualquier ciudadano que hable desde sus convicciones.

No podemos permitirlo. Defender la libertad religiosa es defender la libertad de todos. Digámoslo al Congreso que México no quiere censura, quiere libertad. Fuente: Actívate.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido Protegido