Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Entrega 2. Creo que las investigaciones actuales están respaldando lo que la iglesia ha enseñado durante 2000 años. Un estudio publicado dice que las parejas casadas que rezan juntas tienen un 90 por ciento más de probabilidades de tener niveles más altos de satisfacción sexual en su matrimonio (1). Las parejas que rezan juntas tienen el doble de probabilidades de referirse a sus matrimonios como muy románticos. Actívate y sigue el canal del periódico Sagrada Familia
No sé si viste un artículo que salió en USA Today llamado: “Aha! Call It the Revenge of the Church Ladies”. En español sería: “¡Ajá! Llámalo la venganza de las señoras de la iglesia”. El artículo dice: «Sigmund Freud dijo que ‘sufren de una neurosis obsesiva acompañada de culpa, emociones reprimidas y sexualidad reprimida’. Dana Carvey en Saturday Night Live las satirizó como mojigatas tensas que creen que el sexo es sucio, pero varios estudios de investigación importantes muestran que las mujeres que van a la iglesia (y los hombres que se acuestan con ellas) se encuentran entre las personas sexualmente más satisfechas sobre la faz de la tierra. ¿No es eso especial? Creo que sí.
Y hay más, el servicio de noticias de Londres, Reuters dice: «Sabemos que la iglesia católica se opone al uso de condones en el matrimonio, ahora miren esto: ‘se ha demostrado que las hormonas en el semen hacen que las mujeres se sientan bien'». London Reuters continua: “Las hormonas que se encuentran en el semen pueden ayudar a aliviar la depresión femenina, pues las mujeres cuyas parejas no usan condones tienen menos probabilidades de sentirse deprimidas”. Y también dice que “los científicos de la Universidad Estatal de Nueva York sospechan que las hormonas que alteran el estado de ánimo se absorben a través de la vagina y hacen que las mujeres se sientan bien, pero enfatizan que los resultados no son una excusa para tener relaciones sexuales sin protección”. Dios los perdone. La revista dice que «los resultados no son una completa sorpresa porque los científicos saben que el semen contiene varias hormonas que alteran el estado de ánimo, incluida la testosterona, algunas de las cuales se han detectado en la sangre de la mujer pocas horas después de la exposición al semen».
Para mí, estas son pequeñas pistas que nos remiten al hecho de que Dios es quien inventó nuestra sexualidad. De hecho, el primer mandato que le da a la humanidad es tener relaciones sexuales: “Sed fecundos y multiplicaos”. Es lo primero que les dice a Adán y Eva, y después del diluvio es lo primero que le dice a Noé, que sea fructífero y se multiplique. Entonces, si Dios creó el don de nuestra sexualidad, ¿cuál es su significado? ¿Cuál es su propósito, si es Él quien lo diseñó? Los propósitos de la sexualidad son bastante simples: bebés y crear vínculo, que corresponden a los resultados naturales de la sexualidad. El significado del sexo es un poco más profundo para mí. Si te fijas en el lenguaje del cuerpo en el sexo, se trata de un regalo total de ti mismo a otra persona.
Muy a menudo se piensa que la Iglesia Católica nos dice que no debemos ir demasiado lejos en cuanto al sexo. He hablado con muchos adolescentes y me dicen: «Bueno, si hago esto con mi novia, ¿estoy yendo demasiado lejos?» o «si veo porno, ¿estoy yendo demasiado lejos?». Y creo que la iglesia diría que en realidad no estás yendo lo suficientemente lejos, porque si quieres entregarte sexualmente, entrégate por completo. No te entregues a ese chico por una noche, dale tu corazón, dale tu cuerpo. Como hombre, dale un anillo, dale tu plan de jubilación, dale hijos, dale tu apellido, dale cada respiro que tomes hasta el día de tu muerte, dale todo. Y la gente puede pensar: “Bueno, eso es ir demasiado lejos”. Esto revela que la iglesia es quien nos está animando a disfrutar el don de la sexualidad en su plenitud. Y creo que si tenemos este enfoque entenderemos lo que significa el sexo: son los votos matrimoniales hechos carne.
(1) Les Parrott III and Leslie Parrott, Saving Your Marriage Before It Starts (Grand Rapids, Mich.: Zondervan Publishing House, 1995), 145
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de la charla: “Green sex”, con autorización de Jason Evert. Parte 2 de 21.
Reflexión: ¿Soy consciente de que el plan de Dios para mi sexualidad busca mi felicidad?
