Redacción/PERIODICO SAGRADA FAMILIA
Cómo ser novio de tu alma gemela. Entrega 17. Hay que tener la sabiduría de entender que la llamada es a darlo todo, pero, mientras tanto, hagámos la vida un poco más fácil. En mi caso, descubrí que cuanto más puro era con las chicas, más fácil se me hacía ser puro; por el contrario, cuanto más me paraba en la línea divisoria y decía: «Sí, técnicamente no vamos a hacer eso, pero aún podemos hacer estas otras cosas y seguir siendo mejores que otras personas», era cuando más difícil se me hacía ser puro. Era como si estuviera jugando con deseos que moralmente sólo pueden cumplirse dentro del sacramento del matrimonio.
Háganlo más fácil entre ustedes. Chicas, ayúdennos con la modestia. Para ser concretos, chicas no usen blusas ombligueras. Los ombligos de los chicos son totalmente diferentes a los de las chicas, ¿verdad? Los ombligos de los chicos no son tan excitantes, por eso las camisas ombligueras masculinas se han puesto de moda, Jajaja. ¿Te imaginas caminando por el campus de tu universidad y que todos los chicos alrededor tuyo vayan con el ombligo afuera? No es muy cautivador, pero el vientre de las chicas es diferente, es el útero, es el tabernáculo de la vida.
No se pone un velo sobre algo porque sea sucio. Estuve en la boda de una amiga, la novia venía por el pasillo con un velo enorme, era como si ella estuviera ya en el altar y el velo aun estuviera en el estacionamiento. El velo no es porque esté sucia, es una invitación a reverenciar a la novia. Lo mismo es el cuerpo, el velo de la modestia invita al hombre a pensar que hay mucho más acerca de ti que sólo tu cuerpo.
Y no sólo las blusas ombligueras, voy a desafiarlas como mujeres: ¿Bikinis? Lo siento, pero no. Voy a respaldar esto con algo que probablemente no hayas escuchado antes. ¿Cuándo se inventó el bikini? En 1946. ¿Quién inventó el bikini? Louis Réard, en París, Francia. ¿Quién era este caballero? Él trabajaba en el negocio de lencería de su madre y se pasaba el día, año tras año, entre ropa interior de mujeres. Así que se le ocurrió una idea: «¿No sería estupendo que las mujeres usaran estas cosas en público? Ya sé, lo haré impermeable». Así que inventó el primer bikini a partir de ropa interior impermeable. Luego pensó: «Necesito algunas modelos de pasarela. ¿Se subirán a la pasarela para modelarlo?”. No, ninguna modelo en París se atrevió a desfilar su bikini. Entonces, se dijo: “¿Dónde voy a encontrar a una mujer que quiera usar el bikini?” En el Casino de París, donde había strippers. Micheline Bernardini fue la primera mujer que estuvo dispuesta a estrenar el bikini. Ella era una stripper, así que se sentía cómoda de esa manera y por eso no vio un problema en ello.
Con el paso de los años, la gente se sintió más cómoda: «Las culturas cambian, las modas cambian, esto es sólo lo que la gente lleva a la playa». Pero lo que no ha cambiado es el cerebro del hombre. La Universidad de Princeton realizó una serie de estudios sobre el cerebro masculino con mujeres en bikini. Invitaron a los chicos a presentarse como voluntarios para esta investigación, seguro que no faltaron universitarios que quisieran ampliar las fronteras del progreso científico mirando mujeres en bikini. A los chicos les ponían en el cerebro diferentes escáneres y durante dos décimas de segundo les mostraban imágenes sobre objetos, mujeres en bikini, multitudes, y observaban lo que ocurría en el cerebro.
Descubrieron que cuando el hombre veía la imagen de una mujer en bikini se desactivaba la parte del cerebro que se encarga de intuir los sentimientos, pensamientos y emociones de una persona. Lo que le hace personalizar al otro estaba desactivado. La parte del cerebro que se activó fue la que se utiliza mientras usas una herramienta como un martillo, una sierra o un destornillador, esa parte realmente se iluminó. El cerebro de los hombres asoció a las mujeres en bikini con verbos en primera persona: yo toco, yo manejo, yo hago. Cuando las mujeres son modestas, la parte del cerebro que se activa es la de verbos en tercera persona: ella camina, ella hace, ella maneja, ella tiene el control.
Lo que descubrieron es que esto no se trata de una falta por parte del hombre, es una reacción neurológica que está sucediendo dentro de su cerebro. Y si das un paso atrás y te das cuenta de que esto es lo que está pasando, entiendes que, como mujer, lo que anhelas en última instancia es el amor.
Y nos decimos que la cultura no es gran cosa, que todo el mundo lo hace. Pero si estuvieras en ropa interior en el dormitorio de la residencia universitaria y la pared se cayera por un terremoto y el equipo de atletismo masculino de tu universidad pasara entrenando por allí, ¿qué harías? «Hola chicos, es más o menos como mi bikini”. No, seguramente sería como: «Aaaaahhh», saltas de la cama y te escondes. ¿Por qué? Algo en tu corazón te está diciendo que no puedes ser mirada sólo como una cosa.
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas: “How to date your soulmate” y “Theology of his body”, con autorización de Jason Evert. Parte 17 de 20.
Reflexión: ¿Cómo quiero que me vean los demás? ¿Qué mensaje quiero transmitir con la ropa que uso?
