Por Adalberto Lira Obil

En el silencio de la noche, las antiguas casas de San Andrés Tuxtla parecen susurrar historias guardadas entre sus muros. 

Cada balcón, cada teja, y cada portón de madera lleva el eco de generaciones que vivieron, soñaron y amaron bajo su sombra. 

Bajo la luz tenue de los faroles, las fachadas cobran vida, recordándonos que el tiempo pasa, pero la esencia de nuestro pueblo permanece eterna. 

Casa ubicada en la esquina de Hernández y Hernández con Aquiles Serdán. https://www.facebook.com/share/1PsY7PQMEu/

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