Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Cuernavaca, Morelos.— Hay funcionarios públicos de la entidad que conviven con integrantes del crimen organizado, denuncia el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Morelos.

Convivencia que afecta el desarrollo económico no solo de la región, sino de México, indicó al 

encabezar la Caminata por la Paz este fin de semana en Cuautla con ante miles de fieles.

“No es posible la convivencia entre algunos servidores públicos y el crimen organizado, cuánto frena el desarrollo de los pequeños comerciantes (sic)”.

El presidente de la CEM, pidió a los delincuentes deponer las armas; y acusa convivencia entre funcionarios y crimen organizado.

Y destacó qué dolor cuando dueños de tortillerías, abarrotes ferreterías, doctores, dentistas y tantos pequeños negocios que con el sudor de su frente y el desgaste laboral se ven obligados a dar buena parte de sus frutos económicos a personas sin escrúpulos que los amenazan, los golpean o los matan.

Recalcó que por eso ante esta realidad nos duele Morelos, porque Morelos está herido. El Señor conceda a aquellos servidores públicos que aman al pueblo la sabiduría para saber servirlos y encontrar esa seguridad que tanto necesitamos. Que diferente seria México, que diferente sería Morelos viviendo en la legalidad y en la justicia.

Apuntó que Morelos vive una situación compleja porque el ser humano ha traspasado límites inauditos de violencia y criminalidad.

“El pueblo está cansado de ser víctima y de trabajar para dar el fruto de su trabajo a los delincuentes. Jamás debería ser posible que campesinos y ganaderos paguen al crimen organizado por su trabajo, por su cosecha (sic)”.

En este contexto llamó a los integrantes del crimen organizado para que depongan las armas y vuelvan a la comunidad de la que se han apartado.

Su mensaje a los hermanos que se dedican al crimen organizado: que vuelvan a la comunidad de la que se han apartado.

Ojalá esto llegue no solo a las personas que tienen autoridad, sino aquellos que son el germen de esta violencia. Vuelvan a la comunidad de la que se han apartado, encontrarán siempre en la Iglesia con los brazos abiertos y un padre que hace fiesta, mencionó.

Y concluyó, vean a sus paisanos, a sus amigos que sufren, por eso los invitamos a deponer las armas y los invitamos a tener el amor por sus hermanos, no dejan que las redes del mal, los asfixien, se puede vivir de otra manera Permitan que Dios los transforme y que el mal perpetrado al prójimo no eche perder su vida ni su consciencia.

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Fuente: López Dóriga, [email protected]

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