La Conferencia del Episcopado Mexicano expresa su profundo dolor y empatía con las víctimas del lamentable accidente ocurrido en la Alcaldía Iztapalapa, donde la explosión de una pipa de gas ha dejado un saldo de varias personas fallecidas, muchos heridos y numerosas
familias afectadas.

Como pastores de la Iglesia de México, elevamos nuestras oraciones al Señor de la Vida por el eterno descanso de quienes han partido a la Casa del Padre, pedimos también por la pronta recuperación de los heridos; y queremos hacer llegar nuestra palabra de consuelo y esperanza a los hermanos que hoy sufren por la pérdida irreparable de sus seres queridos.

Les acompañamos con la certeza de la fe en Cristo resucitado, que es «consuelo en la tribulación y esperanza que no defrauda» (cfr. Rm 5,5).

Reconocemos el esfuerzo de los cuerpos de emergencia, de las autoridades civiles y de tantos ciudadanos solidarios e invitamos a todos a mantener viva la unidad y la colaboración ante este doloroso acontecimiento.

La Iglesia reitera su compromiso de cercanía con los más vulnerables y de acompañamiento en este momento de prueba, recordando que la caridad cristiana se hace concreta en la ayuda fraterna y en la oración perseverante.

Pedimos a Nuestra Señora de Guadalupe, Madre amorosa de todos los mexicanos, que cubra con su manto a las familias que sufren y les conceda fortaleza, fe y esperanza en medio del dolor. En Cristo, nuestra paz. Prot. No. 347/25

Firman Monseñor Héctor M. Pérez Villarreal
Obispo Auxiliar de México

Secretario General
Monseñor Ramón Castro Castro
Obispo de Cuernavaca
Presidente

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