Por Javier A. Escalera Leandro

El pasado viernes 8 de agosto se realizó con éxito la 2a. muestra de globos del Festival internacional del Globo de Papel 2025. 

En punto de las 5:00 pm artesanos de distintos equipos de globeros tradicionales del municipio, se dieron cita para llenar con aire caliente sus gigantes de papel y vestir de color la explanada del Parque Lerdo de Tejada.

Esta gala previa al festival principal que se celebrará del 13 al 16 de septiembre de 2025 en el campo deportivo de la colonia Primero de Mayo, es un adelanto de los globos e ilamas que surcaran los cielos sanandrescanos contando además con la participación de equipos de diversos países como Brasil y Colombia, además de equipos mexicanos de diversas entidades del país.

La nueva generación de globos en San Andrés, nada que ver con aquellas tardes de septiembre de los años sesenta y setenta cuando de niño nos emocionaba e inquietaba el evento tradicional que aglutinaba a toda la feligresía que a la Iglesia asistía.

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Primero el clima, la pregunta indispensable, ¿será que llueva?

Tranquilo, era la respuesta de mi papá y Carlos Chávez Mundo, lloverá al mediodía y luego verás el sol con toda su luminosidad.

Globos de papel de china pegados con engrudo al que se le agregaba un poco de limón, según esto para evitar que se lo comieran los insectos. Solo se inflaban el día de la suelta, ya para lanzarse. No había pruebas. Se utilizaba estopa y aguarrás. Carlos Chávez Mundo remojaba la candileja con 24 horas de anticipación, la escurría cuidadosamente y la pesaba. Él era el artífice de la elaboración y mi papá el encargado de inflarlo y soltarlo.

Una garrocha y súbete Sergio, (mi primo) a la azotea, tú que estás bien alto y ponte abusado a la hora de soltar; recuerda: corta el cáñamo justo cuando te gritemos.

Llegada la hora: ventilador, antorcha y candileja. Engrudo recién hecho para tapar las roturas. 

Mi papá al piso, Carlos Chávez inquieto y el sudor nos mojaba la cara. La boca seca, los brazos tiemblan y por fin la estrella tiene el suficiente humo para elevarse.

¡Ora mijo!, ya suelta le gritaba Dn. Carlos a mi papá no me lo vayas a quemar.

-Déjame que yo sé, ¿ya jala? la pregunta del momento.

Entonces mi papá se levantaba lentamente llevado al globo hacia la zona que según sus cálculos pudiese librar los cables de luz.

Así, lentamente la soltaba y aquella ilusión de meses solo duraría unos instantes pues entre aplausos y comentarios el globo subía por los cielos para perderse entre las nubes, casi siempre con rumbo al sur—poniente, los vientos suaves que predominan en esos días.

Desde el otro lado de la carretera el público expectante disfrutaba todo y entre ese público había dos personajes que solo eso hacían disfrutar: el «Gringo» Grahan y mi primo Fallo quien luego por azares del destino se convirtió en mi sobrino. Yo crecí y me hice adulto, nunca viejo, pero el me saludaba: Hola tío ruquito, ¿cómo estás?

Pasado el momento a casa de Dn Mario Ballados. Horchata, pico de gallo de por acá (gajos de naranja con ajos y chile serrano) también unas refrescantes cubas para los mayores.

De regreso a la casa, con orgullo de haber cumplido. No sin antes pasar al Café del Parque a comentar los mejores momentos.

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