Por Ramón Pretelin Escalera

Hay cosas que no se compran. El amor de una madre. La vida de un hijo. La dignidad de una mujer. Pero hoy, el Congreso de Puebla está a punto de decirnos que sí, que todo eso se puede firmar, negociar y entregar… por contrato.

La diputada Nayeli Salvatori , del partido Morena, ha promovido una iniciativa para legalizar los vientres de alquiler en Puebla.

La iniciativa ya fue turnada a la Comisión de Procuración y Administración de Justicia , y si no alzamos la voz, podría ser aprobada en los próximos días.

Nos preguntamos: ¿cuál es el derecho humano que se persigue con los vientres de alquiler?

¿El de permitir que mujeres movidas por la necesidad firmen contratos deshumanizantes para gestar nueve meses, parir a un ser humano y entregarlo a quien pueda pagarlo?

¿Es ese el nuevo «derecho humano»? ¿El de explotar mujeres por capricho, con un disfraz legal?

La propuesta legaliza que una mujer sea contratada para embarazarse, y que el niño que lleva dentro sea entregado por adopción plena, desde antes de nacer.

¿Y la madre? Convertida en un medio. Un cuerpo útil. ¿Y el niño? Un encargo. Un producto. Una vida diseñada por contrato.

Quieren hacernos creer que esto es «solidaridad», «inclusión», «ayuda». Pero la realidad es otra: Esto es explotación con firma notarial. Esto es trata moderna de personas, avalada por una ley.

La gestación subrogada no es un acto de amor, como quieren hacernos creer. Es un negocio multimillonario en el que se alquila el cuerpo de una mujer y se vende un bebé.

Mientras agencias, clínicas y abogados extranjeros se enriquecen, las mujeres en situación vulnerable son reducidas a simples “contenedores” humanos, privadas de sus derechos más básicos, obligadas a callar, a ceder su maternidad ya desaparecer tras el parto.

Esta reforma convierte al embarazo en un servicio, al parto en una entrega pactada y al bebé en un bien legalmente transferible.

No se forma una familia. Se fabrica. Se contrata. Se entrega.

Esto es permitir que el vínculo más sagrado —el que une a una madre con su hijo— se rompa por obligación.

Las mujeres que terminan prestando su cuerpo para este tipo de acuerdos no lo hacen por convicción, sino por necesidad. Y los niños que nacen así no tienen voz, ni opción: son tratados como propiedad desde el inicio.

Si esta ley se aprueba, Puebla se convertirá en el tercer estado del país en abrirle la puerta al mercado de la maternidad por encargo. Una vez abierta esa puerta, será muy difícil cerrarla.

Firma esta petición. Porque ninguna mujer debería alquilar su maternidad. Ningún niño debería ser entregado por contrato. Ninguna vida humana debería tener precio. Dile al Congreso que Puebla no se alquila.

Hoy, más que nunca, tu firma puede detener una injusticia disfrazada de progreso.

https://www.citizengo.org/es-mx/fm/15916-petition-template-es-mx

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