Hola, buenos días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
SAN JOSÉ ACOGEDOR
Tenemos una imagen de san José en el claustro que me encanta mirar cada vez que paso por su lado. Es de tamaño natural y san José está caminando, y tiene la cara vuelta hacia el Niño Jesús, que le está agarrando de la mano y le está enseñando a andar.
Me encanta ver la cara de José, verle cómo, desde la sencillez, le enseñó tantas cosas a Jesús. Muchas veces he pensado que, cuando iban a su taller a encargar a José algún trabajo, Jesús estaría por allí y vería la acogida de José a las personas, cómo les escuchaba, se ponía en lo que realmente necesitaban y, seguro, que si en algo podía, mejor se lo solucionaría o compartiría con ellos. Todos se marcharían contentos del taller de José.
A Jesús le vemos en los Evangelios cómo acogía a todas las personas. Se detenía para curar, para dialogar, como fue con la samaritana; para profundizar en la fe, como fue con el centurión, para sentarse con sus discípulos e instruirles con paciencia hasta que le entendían.
Yo estoy segura de que esta acogida la tuvo que ver en san José. Porque no podemos perder de vista que Jesús es verdadero Dios y verdadero hombre. Y los hombres aprendemos muchas cosas por referencia.
Cuando acogemos a una persona, los primeros beneficiados somos nosotros. Porque, como dice Jesús, cuando entregas la vida y la pierdes, es cuando la ganas. Es algo no para entenderlo, sino para vivirlo.
Y san José de esto vivió mucho. Él no le pidió a Dios entenderlo todo; decidió confiar y caminar. Pero su mirada estaba puesta en Dios. Porque al Señor muchas veces no le podemos entender, pero sí podemos amarle y vivir de Él.
Y aquí está nuestra felicidad, en vivir colgados de Jesucristo.
Hoy el reto del amor es acoger a una persona que el Señor te ponga en tu día. Escúchala, acompáñala, atiéndela y entrégasela al Señor, orando por ella.
VIVE DE CRISTO
