Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día. y
ÉL PARA TI Y TU PARA ÉL
Como las distancias son tan grandes en el Monasterio, hemos conectado el torno con un teléfono interno. Así, cuando llaman, se puede atender directamente como en un telefonillo de una casa mientras nos acercamos si es preciso.
Estos días estaba estropeado: sonaba cuando llamaban, pero no se podía escuchar ni contestar nada. Por lo tanto, estuviese donde estuviese, tenía que ir rápido a contestar.
Es cierto que nos facilita todo mucho y es un alivio que esté arreglado, pero he aprendido algo: que “si puedes, acércate”. Porque la cercanía es presencia. Y esto pasa con las personas y también con el Señor.
¿Es lo mismo orar en casa que delante del Sagrario? Lo que he vivido estos días con el torno contestaba a esta pregunta.
El Señor está en todas partes; lo habita todo y a todos, se hace presente de muchas maneras… pero nada comparado con ponerte delante de Él.
Orar en casa, en el trabajo, en los trayectos… es necesario y nos ayuda a mantener nuestro corazón en Él, mantenernos conectados. Ir delante del Sagrario es ponerte en la presencia de Jesús, bajo Su mirada: Él para ti y tú para Él.
Y pienso en tantos que salen en el Evangelio que, al paso de Jesús corrían hacia Él y quedaban sanados y reconfortados.
Hoy Jesús es el mismo, y se ha quedado para que puedas tener un encuentro personal, único e incomparable con Él. Para que sepas dónde acudir, para dejarte mirar, para que puedas alabarle y darle gracias. Jesús está en esa iglesia que tienes cerca: corre a Él y experimenta Su presencia.
“He dejado mis cosas para venir a verte a Ti”.
Hoy el reto del Amor es que te pongas en camino y entres en una iglesia por la que pases a orar un rato delante de Jesús. Ve a Él como iban en el Evangelio, déjate encontrar por Su mirada y experimenta la diferencia.
VIVE DE CRISTO
