Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Monseñor Pedro Pablo Elizondo Cárdenas, L.C., Obispo emérito de la Diócesis de Cancún–Chetumal, nos deja un legado invaluable de esperanza, solidaridad y amor al prójimo.
Su vida y trayectoria estuvieron marcadas por una auténtica vocación pastoral, el compromiso con el servicio y una entrega constante a las personas, especialmente a quienes más lo necesitaban.
Fue un guía que acompañó el crecimiento de Cancún y de Quintana Roo con cercanía, diálogo y un profundo sentido humano.
A su familia, a la comunidad católica a y todos quienes hoy lo despiden, les envío un abrazo solidario y mi acompañamiento en este momento de dolor. Descanse en paz. Ver más fotos aquí:
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