Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Entrega 3. Cuando mi esposa y yo nos casamos aquí en San Diego hace unos ocho años, nos paramos frente al altar y tuvimos que hacer varias promesas y votos, a Dios y entre nosotros. Te preguntan: «¿Vienes aquí libremente hoy?», y dices: “Sí”, no estoy coaccionando a mi prometida, no la estoy manipulando, es un regalo libre el que estamos haciendo hoy. “¿Prometen ser fieles el uno al otro en las buenas, en las malas, en la enfermedad y en la salud?”. “Sí”, es un regalo total, es un regalo fiel. “¿Prometen recibir a los hijos en el matrimonio?” “Sí”, estamos abiertos a la vida. Es un regalo libre, fiel, total y fecundo. Y luego salen de la iglesia, y esa noche entran en el santuario de su dormitorio e intercambian los votos matrimoniales, no con sus palabras sino con sus cuerpos: esta noche te entrego mi cuerpo libremente, sin manipularte. No solo me recibes libremente, me doy libremente porque tengo dominio propio, no veo a la mujer como una solución para mis necesidades sexuales, tengo dominio propio, entonces puedo ser un regalo. Es un don sexual libre, fiel, total. No retengo nada, ni siquiera mi paternidad, es un don que está abierto a la vida, es fecundo.

Libre, total, fiel y fecundo. Ahora mira lo que hace el mundo con esto. El mundo toma el sexo, los votos matrimoniales hechos carne, y lo invierte todo. Hoy el sexo no es libre, se paga en la prostitución, se exige en el abuso sexual o en la lujuria, entonces no es libre. No es un regalo total de uno mismo, se trata de encuentros casuales o amigos con beneficios. No es fiel, hay engaños y divorcio; y no es fecundo, abierto al don de la vida: se esteriliza deliberadamente, lo puedes ver en los medios de comunicación. 

No hace mucho vi una revista, la revista Essence. En la portada aparece Sean Diddy Combs con Kim Porter. Él la dejó embarazada una vez y no se casó con ella, la volvió a embarazar, esta vez con mellizos, y nuevamente se negó a casarse con ella. Mira lo que dijo: «Ella merece casarse, pero yo no estoy listo». “No refleja lo mucho que amo a Kim, es solo que estoy aprendiendo a ser un buen novio”. Creo que está siendo un mal novio, pero a lo que me quiero referir es a que su actitud dice: «Sí, me gusta lo fructífero, tendré algunos hijos con ella, pero no estoy listo para entregarme total y fielmente”. Y creo que cuando solo tomamos fragmentos de lo que significa el sexo, terminamos insatisfechos.

Mira las portadas de las revistas Cosmopolitan: “51 técnicas para emocionar al hombre”, “100 maneras de hacer que te desee”. Es como si estuvieran tratando de compensar con técnicas que carecen de sustancia. Creo que fue Peter Kreeft, el filósofo del Boston College, quien dijo que “la gente solo compra un libro sobre plomería cuando sus tuberías están rotas”. En el mismo sentido, la obsesión actual con los aspectos mecánicos del sexo muestra cuán lejos hemos caído de la sustancia real de lo que significa. Si un hombre y una mujer se unen en la forma en que Dios lo dispuso, no solo renuevan sus votos matrimoniales a través del sexo, sino que también hacen visible el amor de Dios por nosotros. 

Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de la charla: “Green sex”, con autorización de Jason Evert. Parte 3 de 21.

Reflexión: ¿Vivo mi sexualidad de forma que sea una renovación de mis votos matrimoniales?

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