Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Cómo ser novio de tu alma gemela. Entrega 12. No justifiquemos la lujuria. Tenemos que evitar pensar: «Llevamos mucho tiempo saliendo; ya no soy un niño de 15 años, estoy en la universidad; nunca había sentido esto por una chica, tenemos derecho a hacerlo». La intensidad de nuestras emociones no es un indicador del destino de la relación. Hoy en día hay mucha gente soltera que actúa como si estuviera en un noviazgo, gente en un noviazgo que actúa como si estuviera casada, gente casada que actúa como si estuviera soltera. Tenemos que volver a poner todo en el orden adecuado.
En mi caso, cuando conocí a mi primera chica supe que era la indicada para mí. Nunca habíamos sentido eso por otra persona. Desgraciadamente, ella terminó yendo a un aula de tercer grado diferente a la mía y no la volví a ver. Se me rompió el corazón. Luego llegué a la secundaria y me enamoré aún más: “Oh, sé que esta es la chica adecuada para mí”. Fuimos a algunos bailes juntos y se casó con un amigo mío. OK, no hay problema. En la universidad, tuve una novia durante seis meses, no funcionó y se casó con un amigo mío. Luego salí con otra chica durante dos años, nos probamos los anillos de boda, nuestros padres se querían, sabíamos que esta vez sí iba a ser, pero acabé terminando con ella y se casó con un amigo mío. Cuando estaba estudiando la maestría conocí a otra chica y fuimos novios durante dos años, no terminamos casándonos y se casó con otro amigo mío. Todo es real. Y luego, cuando tenía 24 años, conocí a mi mujer, para entonces todos mis amigos se habían casado con mis exnovias, y ella no tuvo más remedio que quedarse conmigo. Así que nos casamos.
La cuestión es que mientras estaba en esas relaciones, en ningún momento hubieran podido convencerme de que mi novia de turno no iba a ser mi futura esposa, y como resultado hice algunas cosas. Técnicamente no tuve sexo, así que estábamos tranquilos pensando que éramos buenos. Entonces uno de mis amigos me invitó a su boda. Fui a la boda de un par de ellos y recuerdo estar de pie en la parte trasera de la iglesia, mientras ellos caminaban por el pasillo, escuchando: “Nos gustaría anunciar por primera vez a los esposos señor y señora…”, la gente aplaudía, y se me vino a la mente: “Oh, he hecho esto y aquello con la esposa de ese tipo”. Me di cuenta de que, por mucho que supiera que estábamos destinados a estar juntos, Dios había planeado otro hombre para esa mujer. Entonces, la castidad nos permite tener una mirada honesta y sobria, porque cuando digo: “Si me siento así, tengo derecho a hacer esto o aquello” estoy jugando a ser Dios.
Mira el libro de Tobías en el Antiguo Testamento, es el único lugar en la Biblia donde marido y mujer rezan juntos antes de hacer el amor. En la noche en que consuman su matrimonio, Tobías, que probablemente era un chico de 18 o 19 años, porque a esa edad se casaban entonces, le dice a su esposa: “Hermana, levántate, vamos a rezar”. Y rezaron juntos. Él dijo: “Padre del cielo, tú sabes que tomo a mi esposa no por lujuria, sino por un noble propósito. Ten piedad de nosotros y haz que vivamos juntos hasta la vejez”.
Imagínate esto, un tipo antes de hacer el amor con su esposa mirando al Todopoderoso a la cara y diciendo “sabes que esto no es por lujuria”. No está diciendo que no hay deseo sexual, lo que está diciendo es que no hay deseo de usar a mi hermana para mi gratificación. Hay deseo sexual y es fuerte, pero no es lujuria. No es un egoísta codicioso tratando de adquirirla como un objeto. Piensa en el día de tu boda para que puedas mirar a tu novia de esa manera. Mi oración es que todos puedan decir eso en su noche de bodas.
El día de nuestra boda, recuerdo que la puerta se abrió y mi esposa caminaba hacia el altar; no vi visiones ni oí voces, pero podía imaginar las manos de Dios Padre detrás de ella, entregándomela: «Aquí está mi hija, la has esperado y ahora es tuya, te la entrego». Ella llegó al altar vestida de blanco, estaba radiante con su vestido de novia y ese vestido blanco significaba algo. El arzobispo Fulton Sheen dice: «La belleza exterior nunca llega al alma, pero la belleza del alma se refleja en el rostro». Así que, como mujer, llega hermosa el día de tu boda, pero asegúrate de que tu alma hace juego con tu vestido.
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas: “How to date your soulmate” y “Theology of his body”, con autorización de Jason Evert. Parte 12 de 20.
Reflexión: ¿Es la emoción y el sentimiento que siento verdadero amor o podría tratarse de enamoramiento? ¿Qué puedo hacer para verlo con claridad?
¿Cuál es mi sueño para mi noche de bodas?
