Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Cómo ser novio de tu alma gemela. Entrego 9. Seguramente tienes amigos que en cuanto están en una relación sin salida, se alejan de todos, ya no puedes ponerte en contacto con ellos porque fueron consumidos por la relación. Lo que ocurre es que el cerebro, durante la intimidad sexual, libera una sustancia química neurológica conocida como oxitocina. Las mujeres liberan esta hormona durante el parto, la lactancia y la intimidad sexual. Los hombres liberan oxitocina sólo durante la intimidad sexual, porque no amamantamos tan a menudo. Jajaja. Mientras se libera, la oxitocina hace varias cosas en tu cerebro: afecta tu capacidad de pensamiento crítico, provoca un fuerte vínculo emocional, hace que te fijes en lo positivo, no en lo negativo y aumenta tu confianza en la otra persona. Piensa en esto:
En el parto la mujer está dando a luz, pero no sólo está vinculada al bebé, sino también a su marido, al obstetra y a las enfermeras, así sucede. Conozco médicos que tres años después del parto de alguna mujer, ella lo ve en el supermercado y le dice: «Oh, ¡Doctor Jackson, lo amo!» y él queda como: «¿Quién es esta mujer?». Esa hormona los une durante el parto y también hace que ella se olvide muy rápidamente de lo difícil y doloroso que puede ser. Cuando mi esposa dio a luz a nuestro primer hijo, me dijo: «Jason, tú hiciste esto. No me hables nunca más». Y al rato me dijo: «Fue hermoso, quiero tener más hijos».
Y yo quedé como: “Wow, ¿cómo sucedió eso?”
Durante la lactancia la mamá se levanta a las dos, a las cuatro, a las seis de la mañana, pero se olvida de lo duro que es, está tan unida al bebé que sólo mira lo positivo: este hermoso bebé…
La intimidad sexual dentro del matrimonio la une al marido, la acerca a él, hace que no sea tan crítica. Se le olvida que él babea mientras duerme y que se termina la leche que hay en la casa. La ata y la ciega, la ata y la ciega.
Pero si llevamos esto fuera del matrimonio, es bastante peligroso, porque tienes a una chica y a un chico que se sienten tan unidos que prácticamente están emocionalmente casados. No pueden mirar lo negativo porque están tan centrados en lo positivo, incluso confían el uno en el otro quizás más de lo que deberían.
En la revista científica Discover publicaron un estudio en el que colocaron oxitocina en la nariz de las personas para hacer una prueba con ellos en un juego de inversión, y descubrieron que las personas que tenían oxitocina en el cerebro eran mucho más propensas a regalar todo su dinero en el juego. Su actitud era: “Oh, eres una buena persona, aquí tienes todo el dinero de mi inversión”; mientras que las personas sin oxitocina eran mucho más reservadas y hacían juicios cautelosos respecto a sus inversiones.
El estudio afirmó que mucha gente tiene miedo a ser traicionada y eso les hace ser cautelosos, pero la oxitocina puede afectar nuestro análisis, haciendo que digamos: «No va a ser tan malo». Es el caso de la chica que está en una relación sin futuro y tratas de hablar con ella para hacérselo ver, pero parece que estuviera sorda. Ella te dice: «Sé que tiene problemas, pero no puedo dejarlo. Él huele rico, no sé qué hacer». Y continúa con la relación y no puedes meterte en su cabeza. Si cuando se produce esta ceguera no estamos conectados con los que nos quieren de verdad, podemos meternos en relaciones bastante malas.
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas: “How to date your soulmate” y “Theology of his body”, con autorización de Jason Evert. Parte 9 de 20.
Reflexión: ¿La manera en que está hecho mi cuerpo me dice algo respecto al plan de Dios para la sexualidad? ¿Mi noviazgo me permite ver con claridad lo que es mejor para mi o me ata y me ciega?
