Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA
Cómo ser novio de tu alma gemela. Punto número dos: Ten claro tus estándares antes de salir con alguien. Cuando mi esposa y yo escribíamos un libro, recibimos algunos mensajes de chicas jóvenes que sabían lo que querían. Mira lo que escribieron algunas de ellas. Una chica de Los Ángeles dijo: “No quiero parecer arrogante, pero no quiero casarme con un chico a menos que sea digno de mi cuerpo”. Y con esto no quiso decir que tenía una figura perfecta, ella simplemente conocía el valor de ser creada a imagen y semejanza de Dios. Otra chica dijo: “Mira, no voy a tener intimidad física, tengo moral. Si no respetas eso, vete a casa”. Otra mujer, esta es mi favorita, dijo: “Claro, la atención de los chicos se siente bien, pero saber que soy demasiado buena para la mitad de ellos se siente aún mejor”. Sabían lo que querían de antemano.
En la Universidad Estatal de Luisiana sucedió lo siguiente, llegó una chica llorando a su casa, venía de una cita y su madre le preguntó:
—¿Qué pasó?
Ella dijo:
—Salí con un chico y tan pronto como nos subimos al auto, comenzó a hacer bromas sexuales de lo que quería hacer conmigo. Y le dije: “No, practico la castidad”. Y él me contestó: “Está bien, hay muchas otras cosas que podemos hacer”, queriendo decir, todo menos el coito. Le dije: “No, no creo que lo entiendas; respeto mi cuerpo, a mi futuro esposo, a mí misma”. Y él me miró y me dijo: “¿Quieres decir que no voy a conseguir nada esta noche?”. Cuando le dije que no, contestó: “está bien”, le dio la vuelta al carro y me trajo a la casa.
Ella nunca lo ha vuelto a ver, y gracias a Dios, porque podría haber demorado seis meses preguntándose: “¿Me ama? ¿Está en esto por las razones correctas?”. Ella jugó ese juego el primer día: Ámame por lo que soy o, francamente, no me mereces. Y no se trata solamente de conocer los estándares que esperas que el otro cumpla para ti, si no de conocer los estándares con los que tú quieres vivir, porque tu futuro cónyuge merece que te concentres más en eso, quizás, que en cualquier otra cosa.
Cuando se trata de en qué debo concentrarme, sinceramente lo que he visto es que el mayor destructor de vocaciones hoy en día es el vicio de la pornografía, tanto entre hombres como entre mujeres. Está matando las vocaciones al sacerdocio y a la vida matrimonial.
Tu vocación y la vida de tus hijos están en juego. Y no estoy siendo demasiado dramático en esto. He conocido varias parejas que tuvieron una hermosa relación, amaban a Dios, oraban juntos, pero no podían superar el tema de la pornografía y nunca se casaron ni tuvieron hijos y están viviendo vidas diferentes. Es decir, en este momento deberían tener niños corriendo por ahí, pero como él no podía romper con ese vicio, la familia nunca fue. Si nos motiva el amor, creo que podemos superar cualquier cosa en la tierra, pero tenemos que conocer los estándares que debemos cumplir si esperamos vivir la vocación a la que Dios nos está llamando.
Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas: “How to date your soulmate” y “Theology of his body”, con autorización de Jason Evert. Parte 5 de 20.
Reflexión: ¿Tengo claro los estándares con los que quiero vivir? Descríbelos aquí.
