Redacción/PERIÓDICO SAGRADA FAMILIA

Aquí debemos considerar dos cosas. La primera: ¿Es Dios el centro de tu vida en este momento? Porque si no lo es, lo que terminamos haciendo es entablar relaciones buscando el amor que solo Dios puede darnos. Entonces la relación se convierte en un ídolo y todos los ídolos están destinados a romperse. C.S. Lewis incluso dijo que todos los ídolos terminan rompiendo el corazón de sus adoradores. Entonces, el primer paso es: ¿Es Dios realmente el primero en mi vida?, porque si no, entonces ¿qué clase de amor le estoy dando a ella si no es Su amor?

En segundo lugar, tenemos que mirar: ¿Hay en este momento basura que tenga que arrancar de mi vida para poder realmente estar listo para amar según debería como esposo, como padre o como sacerdote?, estoy lleno de vicios: alcohol, ira, lujuria, pereza, ¿qué hay que desterrar?

Para muchos de nosotros lo que tenemos que desterrar es el vicio de la pornografía. 

Tenemos que preguntarnos: “¿Para qué nos estamos entrenando?, ¿que estamos haciendo?” Tenemos que poder dar un paso atrás y desterrar estas cosas para que podamos ser libres para amar, porque la pornografía en realidad está esculpiendo la estructura de nuestro cerebro para esperar que todas las mujeres estén a la altura de esa fantasía de la supermodelo desechable. Pero si podemos arrancar estos vicios, podemos empezar a ser libres para amar.

Si nos tomamos el tiempo y realmente desarraigamos los vicios, el siguiente paso es actuar con decisión: Si encuentro a la chica adecuada y es el momento adecuado, debo actuar. Desafortunadamente, como chicos hemos sido criados en una cultura que le tiene miedo a las relaciones: “No dejes que te amarren, no tengas todos esos hijos, te van a robar tu libertad”. La cultura es: no tener hijos. 

No sé si han visto un artículo en MSN llamado “10 razones por las que nunca deberías tener hijos”. Sabes que has escrito un artículo tonto cuando te das cuenta de que, si todo el mundo estuviera de acuerdo contigo la humanidad dejaría de existir. Mira lo que dice aquí: “Si tienes hijos una gran parte de tu vida va a estar centrada en la relación con tu hijo más que en ti mismo”. Mmm. Dice: “Si no tienes hijos, no estarás expuesto a los gérmenes que tus hijos traen a la casa de la guardería. Los microbios se transmiten fácilmente, se pueden encontrar en los cubículos de las guarderías. Pueden causar síntomas similares a los de la gripe y diarrea”. Es cierto, mis hijos traen a casa ébola en su lonchera. Pero esto es bueno, fortalece tu sistema inmunológico. Y el artículo sigue: “Si no tienes hijos te ahorrarás el dolor de espalda por levantar y cargar a los bebés. Levantar a los bebés puede poner a prueba tus músculos centrales y, con el tiempo, provocar dolor de espalda”. Así que, aparentemente, si no tienes hijos, nunca levantarás nada que pese más de 12 libras. Continua: “Si no tienes hijos puedes estar solo cuando quieras”. Dice también: “Si no tienes tiempo para ti, acabarás perdiéndote”. Y lo triste de esto es que el concepto de libertad es que si te das a ti mismo, te pierdes. Así que tienes que rendirte a ti mismo. En cierto modo, lo que hace el porno es entrenarnos para hacer esto.

En Japón, encuestaron a chicos de edad universitaria y encontraron que el 25% de los hombres no estaban interesados en la actividad sexual con una mujer. Cuando les preguntaron por qué, en esencia la respuesta fue que la realidad virtual del porno se había vuelto tan adictiva que les atraía más la fantasía de miles de píxeles, que una mujer, por las cargas asociadas al compromiso y el miedo al rechazo. Estos tipos se están destruyendo a sí mismos. 

Lo que está sucediendo es una desmasculinización masiva que afecta nuestra madurez afectiva. Si estoy aburrido, me siento solo, estoy enojado, estoy estresado, estoy cansado, recurro a la lujuria para tapar estas cosas en lugar de ocuparme de ellas espiritualmente. Nos están castrando. 

Nota: Traducido y adaptado a lenguaje escrito de las charlas: “How to date your soulmate” y “Theology of his body”, con autorización de Jason Evert. Parte 3 de 20. Cómo ser novio de tu alma gemela

Reflexión: ¿Es Dios el centro de mi vida en este momento? ¿Cómo lo demuestro en mi actuar? 

¿Puede sentir mi novio o novia el amor que Dios le tiene a través de la forma en que me comporto con él o ella? ¿Qué cosas debo desterrar de mi vida para ser libre para realmente amar?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

error: Contenido Protegido