Por Norma del Socorro Álvarez Ledesma
Imagina que mañana aprobarán que tu hijo de 13 años pueda comprar alcohol libremente. Suena absurdo, ¿verdad?
Pues algo igual de absurdo es lo que quieren aprobar en Puebla: que un menor de 13 años pueda cambiar su sexo legal con solo llenar un formulario.
Hace unas semanas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró inconstitucionales las protecciones que tenía Puebla para evitar el cambio de sexo legal en menores de edad. Ahora obligó a los diputados a debatir una nueva iniciativa en solo 20 días hábiles.
Este proyecto permitiría que, desde los 13 años, un niño cambie el sexo en su acta de nacimiento con solo llenar un formulario.
Sin evaluación psicológica, sin consulta médica, sin período de reflexión y, lo más grave, sin el consentimiento de mamá o papá. En cuestión de horas, el Registro Civil estaría obligado a aprobar el trámite
Resulta absurdo: la misma Corte que dice velar por el interés superior de la niñez… ahora permite que, si mamá o papá se oponen, el Estado los sustituya y empuje a sus hijos a decisiones que pueden marcarles de por vida.
Esto no es un simple trámite: es un ataque directo a la familia y un experimento peligroso con la infancia de Puebla.
Un niño de 13 años no puede votar, no puede conducir y no puede ni siquiera comprar una cerveza. Y, sin embargo, quieren que a esa edad pueda alterar documentos oficiales que lo marcarán para siempre.
La neurociencia es clara: el cerebro infantil todavía está en formación y no tiene la capacidad de prevenir las consecuencias a largo plazo de decisiones irreversibles. La biología no se borra con decretos judiciales.
Por eso existen edades mínimas para todo. Pero ahora, se pretende borrar esos límites cuando se trata de la identidad legal de un menor.
Los padres son la primera red de cuidado y protección de un niño. Quitarlos de en medio no solo es injusto, es peligroso. Mamá y papá conocen mejor que nadie las luchas de sus hijos, y sustituirlos con un burócrata del Estado es una violación a la autonomía de la familia.
Ya hemos detenido cosas así antes. En 2024, miles de familias poblanas inundaron los correos de los diputados y lograron frenar una iniciativa similar. Ellos retrocedieron porque entendieron que la sociedad estaba despierta y unida.
Hoy podemos volver a hacerlo. Pero esta vez tenemos menos de 20 días. Cada hora sin presión fortalece a los cabilderos que empujan esta reforma en silencio.
No podemos quedarnos callados mientras se borra la verdad biológica, se confunde a los niños y se ignora la voz de los padres.
El reloj de los 20 días ya está corriendo…
Firma ahora la petición y exige a los Diputados de Puebla que rechacen esta reforma radical. Defendamos a los niños, respetamos a los padres y preservamos la verdad.
Cada firma es un mensaje claro: ¡Los niños no se tocan, la familia se respeta y la biología no se negocia!
https://citizengo.org/es-mx/fm/16612-diputados–protejan-a-
