Por Denisse Angélica Gallegos Chapol

Octubre es conocido como el mes del Rosario en la Iglesia Católica por la festividad dedicada a Nuestra Señora del Rosario, que se realiza el 7 de octubre, para conmemorar la victoria en la Batalla de Lepanto en 1571 gracias a la intercesión de María y el rezo del Rosario. 

En octubre, se alienta a los fieles a rezar el Santo Rosario, como una práctica espiritual recomendada por los Papas para fortalecer la conexión con Dios y la Virgen María. 

Su origen se remonta es a la Batalla de Lepanto (1571): en la victoria decisiva de la flota de la Santa Liga sobre la armada otomana. Los cristianos, en oración, atribuyeron el triunfo a la intercesión de la Virgen María y al rezo del Santo Rosario. 

El Papa Pío V instituyó la celebración en agradecimiento por la victoria. Mientras que el Papa Gregorio XIII la cambió a Nuestra Señora del Rosario y fijó la fecha para el 7 de octubre. 

La recomendación de la Iglesia para rezar el Santo Rosario en octubre es para fomentar la práctica de rezar en familia o comunidad, unir la oración a la reflexión sobre los misterios de la vida de Jesús y María. 

El objetivo es fortalecer la fe y con la práctica del Rosario avivar el espíritu misionero, así como renovar el compromiso de fe de los fieles y salir al encuentro de los demás en busca de fortalecer la relación con Dios. 

La conexión con la tradición, es porque el Santo Rosario es una oración querida por santos y pontífices, cuya práctica se ha transmitido a lo largo de los siglos como un medio para acercarse a Jesús y María.

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