Hola, buenos días, hoy Joane nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
LLAMADA INOPORTUNA
Dentro del monasterio, tenemos todas un teléfono interno. Estábamos rezando vísperas cuando, de repente, empezó a sonar el teléfono de una Hermana. Todas nos mirábamos: no faltaba nadie y estábamos rezando; ¿quién podría estar llamando?
Imagina el alboroto en medio del silencio. ¿Y quién le llamaba? Resulta que estaba llamando yo, tenía el teléfono en el bolsillo del hábito y como no le había bloqueado el teclado, se marcó.
A pesar de la vergüenza que sentí en ese momento, luego me sirvió en la oración. ¿No es así como actúa el Señor? Él irrumpe en nuestras vidas cuando y como menos lo esperamos. Es impredecible y sorprendente y muchas veces intentamos silenciar “su llamada”.
Lo inoportuno nos hace perder el control y nos incomoda. Tenemos nuestros planes, la ruta bien marcada, y, de repente, se cruza esa persona que necesita ser escuchada; alguien te pide ayuda, se te trastoca todo, o sientes que debes hacer algo que no coincide con lo que tú querías.
Jesús nos “llama” de muchas maneras y espera que las acojamos, porque en esos pequeños imprevistos está tu Felicidad. No consiste en cumplir nuestros propios objetivos, sino de descubrir lo que realmente estamos llamados a hacer en lo pequeño de cada dia.
La satisfacción de “he hecho lo que quería” no siempre llena el corazón; en cambio, hacer “lo que Dios quiere” nos transforma y nos llena de plenitud.
Acoger su llamada inoportuna, tanto en lo cotidiano como en las grandes decisiones, es dejar que Él nos cuide y nos muestre el camino que nos hará bien. A veces creemos que todo se trastoca, y es Él mismo quien está guiando nuestros pasos.
Por eso es importante estar atentos, dejarnos sorprender por ese Jesús inoportuno, porque está vivo, te ama y quiere hacerte feliz.
«Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos» Is 55, 8-9
Hoy, el reto del amor es que cojas la “llamada inoportuna”. Deja que Jesús te sorprenda, cambia tus planes y confía.
VIVE DE CRISTO
