Por Rodolfo Álvarez Riveroll

Imagina que tu hija regresa de la escuela creyendo que tomar una pastilla abortiva es algo normal, fácil… casi como parte de un juego.

Cree que no necesita decírselo a nadie. Que no necesita ir al médico. Ni siquiera hablar contigo. Solo “seguir las instrucciones del juego”.

¿Te suena absurdo? Ojalá lo fuera. Pero eso es exactamente lo que está ocurriendo con un videojuego creado por la organización Mexfam —financiada por lobbies internacionales que promueven el aborto como parte de su agenda global.

No es un juego inocente . Es una herramienta de adoctrinamiento digital diseñada para convencer a menores de edad de que abortar con pastillas es una decisión simple, privada y hasta “empoderadora”.

A través de personajes simpáticos y misiones interactivas, se les lleva a normalizar el uso de medicamentos abortivos, sin mencionar los riesgos físicos, psicológicos ni éticos que implica.

Todo esto bajo el disfraz de una supuesta “educación sexual integral”, cuando en realidad se trata de una estrategia bien calculada para sembrar una visión ideológica del aborto en las mentes más jóvenes y vulnerables.

Ahora piensa en lo que podría pasar si una niña de 12 o 13 años malinterpreta ese mensaje.

Si cree que puede conseguir pastillas abortivas por su cuenta, sin entender los efectos, sin saber los riesgos de una hemorragia, de una infección, de una reacción adversa. Sin saber que automedicarse puede costarle mucho más que lo que el juego le muestra.

¿Quién se haría responsable si esa niña termina en una sala de urgencias? ¿Mexfam? ¿El videojuego? ¿Las plataformas que lo distribuyen? ¿O nosotros, que sabíamos y no hicimos nada?

Este videojuego elimina a los padres de la conversación. Borra por completo el papel del médico. Desvincula la sexualidad de la responsabilidad, del contexto humano, del vínculo familiar.

Es propaganda ideológica disfrazada de diversión

Es marketing político que utiliza la forma de un videojuego para sembrar una narrativa que pone en peligro la vida y la salud de los menores.

Esto no es salud. No es educación. Es manipulación. Es una falta gravísima de ética. Y es un ataque directo a la infancia, a la maternidad, a la familia, y al derecho de los padres a formar a sus hijos.

Por eso estamos exigiendo a Constanza Tort San Román, Secretaría Ejecutiva del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), que actúe de inmediato:

Que investigue el contenido y distribución del videojuego

Que lo retire de todas las plataformas digitales, y que impida que más niñas y adolescentes sigan siendo blanco de esta peligrosa narrativa disfrazada de progreso.

Tú y yo sabemos que la infancia no se toca. Sabemos que ningún videojuego debe enseñarle a una niña que abortar es tan fácil como hacer clic. Sabemos que ningún menor debe ser guiado hacia una decisión médica que pone en riesgo su salud sin siquiera saber lo que está haciendo.

Por eso, te necesitamos ahora. Tu firma puede ser la diferencia. Tu voz puede proteger a cientos, miles de niñas que están siendo expuestas a esta visión distorsionada de su cuerpo, de su libertad y de su valor.

Firma ahora. Por ellas. Por los padres. Por el sentido común. Porque el aborto no es un juego, es un asesinato. Y los niños no son el campo de pruebas de ninguna ideología.

Protejan a la infancia: Detengan la peligrosa propaganda abortista en “Infocraft”.

https://citizengo.org/es-mx/fm/15820

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