Es la «reliquia que tuvo mayor contacto directo con la piel del santo».
San Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, pero su legado sigue vivo en la Iglesia y en el corazón de los fieles.
El pontífice sufrió dos intentos de asesinato, y uno de ellos dejó una reliquia que hoy es venerada: la camisa que vestía el 13 de mayo de 1981, cuando recibió un disparo en la Plaza de San Pedro.
La prenda, aún con las manchas de sangre de aquel trágico día, es custodiada por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en Roma.
Además de ser un refugio para personas sin recursos, madres solteras e inmigrantes, la Provincia Romana de las Hijas de la Caridad se ha convertido en un destino de peregrinación para quienes desean ver y orar ante esta reliquia de San Juan Pablo II.
«Es una reliquia en la que todavía se ven las manchas de sangre del Papa y se pueden distinguir tres agujeros», dijo Sor María Rosario, de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, a Rome Reports.
«Son tres agujeros causados por las balas. No porque fueron tres, sino porque la camiseta estaba doblada en aquel punto, a causa del movimiento de la persona».
Sor María Rosario también explicó cómo la reliquia llegó a ellas: a través de la enfermera Anna Stanghellini, quien guardó la camiseta en su armario durante muchos años.
«En el quirófano cortaron esta camiseta en dos partes y la tiraron al suelo porque debían operar al Papa. Cuando terminaron, ella se dio cuenta de que la camiseta seguía ahí y que seguramente terminaría en la basura. Y decidió recogerla».
Stanghellini sentía un vínculo cercano con las Hijas de la Caridad, por lo que donó la camisa a su comunidad. La exhibición de la reliquia atrae a muchos visitantes para su veneración.
Las hermanas afirman que muchas personas comparten historias sobre la intercesión milagrosa de San Juan Pablo II.
Milagro tras venerar la reliquia de la camisa de San Juan Pablo II
Sor María Rosario relató que una mujer deseaba tener un hijo, pero no lograba quedar embarazada. Cuando finalmente lo consiguió, los médicos dijeron que «ella y su hijo corrían un gran peligro».
«Una mujer me dijo que deseaba tener un hijo pero no lo conseguía. Y venía aquí a rezar casi todos los días. Finalmente se quedó embarazada, pero los médicos le dijeron que ella y su hijo corrían un gran peligro. Ella y su marido pidieron un milagro a Juan Pablo II. Al final nació el niño y está bien de salud. Ella también. Como nombre le pusieron Juan Pablo».