Hola, buenos días, hoy Leti nos lleva al Señor. Que pases un feliz día.
UN NUEVO DESAFÍO
Estos días, algunas hermanas han estado fuera del monasterio asistiendo a un cursillo, por lo que las que permanecimos aquí tuvimos que suplir sus oficios. El oficio es la tarea que cada monja tiene asignada dentro del monasterio: una se encarga de procurar las comidas, otra es enfermera, otra está encargada del trabajo, otra es sacristana, otra ropera, otra refectolera (quien organiza el refectorio, donde comemos), otra archivera… Y así, entre todas, sacamos adelante el monasterio.
Pero cuando falta una, hay que hacerse cargo de su labor. Esta semana faltaba la procuradora, la encargada de preparar todas las comidas. A pesar de que me lo dejó todo organizado y escrito, reconozco que he tenido que enfrentarme al vértigo de lo desconocido.
Es curioso cómo somos por dentro…Todo lo nuevo nos cuesta, es un desafío para nuestra vida. Nos obliga a salir de nuestra zona de confort y ponernos en camino.
A la vez, daba gracias al Señor por esta oportunidad, porque me doy cuenta de mi fragilidad y debilidad, y así puedo dejar que Él actúe en mí.
Miraba a Jesús en el Evangelio y me daba cuenta de cómo ponía a los discípulos en situaciones nuevas continuamente. Cuando parecía que dominaban algo, Él les sorprendía con lo inesperado.
Jesús, hoy en día, está vivo y camina con nosotros. Por eso, es normal que nos pasen estas cosas: es Su manera de enseñarnos. Al final, lo que realmente comprendemos es que nuestra casa es el Cielo, no la tierra. Aquí estamos de paso, caminando hacia la felicidad verdadera y eterna.
Hoy, el reto del amor es no dejarte llevar por el miedo ante lo nuevo, sino agarrarte fuerte a Jesús y afrontarlo juntos.
VIVE DE CRISTO