Konaté Hernández

Cancún, Quintana Roo.– Mas de un millón de ciudadanos salieron a las calles en defensa de la libertad y de la democracia en plazas públicas de 108 ciudades mexicanas y de otros países, indican algunos ciudadanos de la sociedad civil, en Cancún.

Una marcha pacífica, cívica, para defender todas las libertades, pero principalmente garantizar la libertad por unas elecciones democráticas transparentes, que últimamente se ha visto amenazada, argumentan.

Pese a las inclemencias del tiempo, poco más de 3 mil personas salieron a manifestarse con paraguas, sombrillas, impermeables, esto de acuerdo a la opinión de algunos asistentes que empezaron a congregarse a partir de las 10:00 am en la glorieta de los Caracoles en Cancún, de igual manera que en Playa del Carmen.

En entrevista al vocero de la Diócesis Cancún Chetumal y rector de la Catedral de la Santa Cruz y Santísima Trinidad, padre Mario González Suárez, dio a conocer el mensaje dominical, como un cambio de vida, vivir en oración, ofrecer penitencia, es la enseñanza de Jesucristo a su Iglesia para practicar obras de caridad durante la Cuaresma.

Un mensaje contundente “Arrepentirse y creer en el Evangelio”, es emprender un camino de abstinencia, ayuno, sacrificio, ascesis. Todo aquello que en muchas ocasiones causa placer, beneplácito, comodidad, que miramos como bueno, a lo que estamos acostumbrados, olvidándonos de ver las necesidades de los demás, que por egoísmo queremos acaparar todo. Es importante desprenderse, compartir, hacer lo que el Señor dice, dejar a un lado las diversiones para recibir la Pascua, convertidos a una vida nueva, y vivir lo que nos enseña con su Pasión, Muerte y Resurrección.

En cuanto a la marcha por la libertad y la democracia ciudadana a nivel nacional, destacó el comunicado que recién dio a conocer la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), para orientar sobre cómo vivir unas elecciones pacificas. Mensaje dirigido al pueblo de Dios que peregrina en el país, para ejercer el voto libre de manera confiable, con instituciones que salvaguarden la paz, que no haya corrupción, alteraciones, ni situaciones que pudieran detonar en violencia. Lo que obispos y sacerdotes interpretan sobre la marcha es, que, es un deber defender las instituciones democráticas. Un país sin democracia es una dictadura absolutista, en el que se práctica el autoritarismo. La política debe de ser en beneficio de la justicia, bienestar para la gente, cansada por la falta de atención de las autoridades a la que exigen defender sus derechos, continuó.

En opinión de la ciudadanía la marcha es para crear conciencia de no volver al pasado, cuando la democracia era simulada, el Congreso de la Unión y Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estaban sometidos. Por aquellos años las elecciones las organizaba el gobierno federal, con un instituto electoral manejaba por la Secretaría de Gobernación (Segob), lo que impedía su autonomía, lo que desea el actual régimen, que no haya independencia de Poderes, someterlos para que las iniciativas del Ejecutivo sean aprobadas por el Congreso de la Unión sin revisar. El Instituto Nacional Electoral, es un espacio importante ganado por la ciudadanía para garantizar la democracia, la libertad y elegir representantes sin temor a represalias ni a que les roben la voluntad expresada en las urnas.

Finalmente, ante los lamentables acontecimientos en Guerrero, consideró que los obispos de esa entidad, buscan el bienestar de la gente, brindar espacios y ambientes agradables, construir la paz a través de la fe, caridad, generosidad. El clero al buscar el diálogo con organizaciones criminales entre carteles, se arriesga a sufrir persecución, amenazas, secuestros, pero sobre todo a dejar su pastoral, diócesis, evangelizar. Sin embargo lo importante es escuchar a la gente que recurre a su pastor, que conmovido escucha, siente la realidad que vive y sale a buscar los últimos elementos, causas, consecuencias, para mejorar el nivel de vida de la comunidad, que en resumen, “lo que el gobierno ha dejado de hacer, lo tiene que hacer la Iglesia”, para mantener la paz, concluyó el padre Mario González Suárez.   

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